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26 Septiembre 2016

Entrenamiento computarizado contra el alzhéimer

¿Es posible entrenar el cerebro para prevenir esta enfermedad neurodegenerativa? Un trabajo publicado en el Journal of The American Geriatrics Society responde la interrogante.

Una vez declarada, la esperanza de vida puede ir desde los cuatro hasta los veinte años. Por lo mismo es consideraba una enfermedad terminal, vale decir, no tiene cura, los tratamientos no son efectivos y peor aún su incidencia va en aumento, principalmente por factores de riesgo que la población mundial no ha sabido revertir: hipertensión arterial, diabetes mellitus, depresión, tabaquismo, alcoholismo y el colesterol elevado son parte del problema.

Se trata del alzhéimer, patología que a nivel global afecta a 35 millones de personas, cifra que cada año se incrementa en cinco millones, de acuerdo al detallado seguimiento de su evolución por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Son números que vale la pena repasar una y otra vez. El 21 de septiembre se conmemoró el Día Mundial del Alzheimer, fecha en que la OMS invita a reflexionar en torno a los alcances de una enfermedad que afecta principalmente al adulto mayor, pero que no excluye a los jóvenes. La herencia genética y los traumatismos craneales también constituyen un riesgo.

Por ahora, la prevención y el diagnóstico precoz son elementos claves en esta batalla. Camino cuesta arriba para la medicina, que ha exigido la realización de múltiples estudios científicos que puedan modificar este penoso y preocupante escenario. Neurólogos recalcan que llevar una vida saludable, que evidentemente incluya una dieta balanceada y práctica de ejercicios de manera periódica, dejarán a una persona en mejor posición cuando se presente la enfermedad. De lo contrario, su evolución será más agresiva y el pronóstico muy poco favorable.

Por su carácter neurodegenerativo, el alzhéimer comienza a quedar en evidencia cuando se presentan episodios de amnesia (incapacidad para recordar hechos recientes), afasia (dificultad para denominar objetos sencillos), apraxia (problemas para manejar utensilios o herramientas) agnosia (dificultad para reconocer el entorno, personas o las deficiencias en la propia memoria) y alteraciones en la conducta (irascibilidad y apatía). La pérdida de la memoria, primero en su fase pre clínica con olvidos sutiles hasta su etapa clínica severa con la imposibilidad de identificar a sus seres queridos, es tal vez el factor emocional más fuerte y que afecta directamente a los familiares del paciente, muchos de los cuales terminan siendo sus principales cuidadores.

Según la Organización Mundial de la Salud, para 2030 la incidencia se habrá duplicado y en 2050, triplicado. La alta prevalencia mundial y el impacto económico de esta demencia en las familias, cuidadores y comunidades, así como el estigma y la exclusión social asociados, presentan un importante reto para la salud pública.

Junto a los consejos de especialistas anteriormente expuestos, hay uno al cual se le atribuye particular relevancia: llevar a cabo acciones que estimulen la memoria. Y es que el aprendizaje y el lenguaje permiten que el cerebro incremente su reserva cognitiva y con ello disminuya el riesgo de demencia. Por ello es necesario leer, hacer juegos intelectuales y cálculos matemáticos, aprender idiomas, participar de actividades grupales y relacionarse con otras personas. Para el adulto mayor, la inactividad social, física e intelectual es, por ende, su principal enemigo.

¿Es posible entrenar el cerebro para prevenir el alzhéimer? Según un estudio presentado durante el encuentro 2016 de la Asociación de Alzheimer realizado en Toronto (Canadá), la respuesta es sí. ¿Cómo? mediante lo que sus autores denominan el “entrenamiento computarizado”.

Todo surge de una investigación denominada Advanced Cognitive Training for Independent and Vital Elderly (Active), trabajo que se inició en 1998 con casi tres mil participantes sanos, con un promedio de edad de 73 años, y que luego derivó en más 50 papers, según consignó la revista The New Yorker.

Durante 19 meses, los voluntarios fueron divididos en cuatro grupos aleatorios. El primero no realizó ejercicios cerebrales, otros dos asistieron a clases para mejorar la memoria y el razonamiento y sólo el último de ellos fue sometido a, según se explicó, a un “entrenamiento de velocidad de procesamiento”, práctica que consistía en identificar dos imágenes en la pantalla de un computador, una al centro y otra en algún costado, las que pasaban cada vez de forma más rápida, difusa y con elementos distractores. 

Diez años después fueron reclutados nuevamente y tras una inducción fueron evaluados luego de un periodo de seguimiento. Para entonces, 300 personas reportaban síntomas relacionados con la demencia, pero los porcentajes de incidencia entre cada grupo mostraban una variación significativa. Entre quienes no recibieron ningún tipo de entrenamiento, el 14% reportó síntomas.

La tasa comparable de demencia en el grupo que se sometió a la inducción de velocidad de procesamiento fue levemente más baja: 12,1 por ciento. Mientras que entre quienes aceptaron horas adicionales de entrenamiento, sólo un 8,2% desarrolló demencia.

Los autores calcularon que aquellos individuos que completaron sus sesiones prácticas fueron un 48 por ciento menos propensos a ser diagnosticados de Alzheimer, en comparación con sus pares del grupo de control que no llevó a cabo ejercicios. Las clases de razonamiento y memoria, en tanto, no parecieron tener efecto. La investigación se publicó en el Journal of The American Geriatrics Society (doi: 10.1111/jgs.12607).

“No hemos encontrado ninguna otra evidencia o terapia que cambie las tasas de la demencia. Por lo tanto, si se ratifican estos resultados en próximos estudios, estaríamos dando un importante paso en la carrera contra el alzhéimer”, comentó Jonathan W. King, supervisor del trabajo original, miembro del Instituto Nacional de Envejecimiento y profesor de psicología cognitiva en la Universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos. Una luz al final del túnel.

Por Óscar Ferrari Gutiérrez

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