Uno de cada cuatro adultos con diabetes presenta pérdida auditiva
La hipoacusia moderada a severa es prevalente en esta población, con mayor riesgo en menores de 60 años, con una duración de la enfermedad inferior a 10 años y en países de ingresos bajos y medios.
La diabetes mellitus constituye una crisis sanitaria global en expansión y se asocia con complicaciones microvasculares clásicas, como retinopatía, nefropatía y neuropatía. En este contexto, la pérdida auditiva ha emergido como una manifestación sensorial relevante, aunque insuficientemente incorporada a los protocolos habituales de atención. La hiperglucemia crónica puede dañar la microvasculatura y las vías neurales cocleares mediante microangiopatía, estrés oxidativo y neuropatía, ocasionando hipoacusia neurosensorial.
Esta revisión sistemática y metaanálisis, liderada por la Dra. Mehwish Nisar de la Universidad de Queensland, Australia, tuvo como objetivo estimar la prevalencia y el riesgo comparativo de pérdida auditiva moderada a severa (≥40 dB HL) en adultos con diabetes y prediabetes, explorando las variaciones según la edad, el nivel de ingresos nacionales y la duración de la enfermedad.
Se analizaron estudios observacionales seleccionados mediante búsquedas en PubMed, Scopus, Web of Science, SPORTDiscus y CINAHL entre enero de 2000 y agosto de 2025, además de literatura gris. Se incluyeron aquellos que abordaban adultos ≥18 años con diabetes o prediabetes, evaluados mediante métodos audiométricos objetivos. De 3.490 registros identificados, 29 cumplieron los criterios de inclusión, de los cuales 27 aportaron datos al metaanálisis cuantitativo. La mayoría evaluó diabetes tipo 2, un estudio incluyó prediabetes y algunos consideraron tipos mixtos.
Del total de estudios considerados, 23 que incluyeron a 5.221 personas permitieron estimar una prevalencia agrupada de hipoacusia moderada a severa del 24% (IC 95%: 19%–30%), equivalente a aproximadamente uno de cada cuatro adultos con diabetes. Además, 11 estudios, con 17.051 participantes (1.881 con diabetes y 15.670 controles no diabéticos), mostraron que la diabetes aumentó más de dos veces las probabilidades de pérdida auditiva clínicamente significativa frente a los controles (OR= 2,41; IC 95%: 1,62–3,60; p < 0,001). El riesgo fue mayor en adultos menores de 60 años (OR= 3,03; IC 95%: 2,17–4,22), mientras que no alcanzó significación en ≥60 años (OR= 1,52; IC 95%: 0,72–3,22).
Según el nivel económico, los países de ingresos bajos y medios presentaron la asociación más alta (OR= 4,51; IC 95%: 2,43–8,40), seguidos por países de ingreso medio-alto (OR= 3,44; IC 95%: 1,68–7,07) y de altos ingresos (OR= 1,78; IC 95%: 1,05–3,02). La duración de la diabetes <10 años también se vinculó con un mayor riesgo (OR= 2,68; IC 95%: 1,61–4,47). Respecto a la prediabetes, la evidencia fue insuficiente para realizar una estimación agrupada.
Como conclusión, la pérdida auditiva moderada a severa representa una complicación frecuente, funcionalmente discapacitante y poco reconocida de la diabetes. Los autores plantean que su detección mediante tamizaje audiométrico rutinario debería integrarse al cuidado estándar, con especial prioridad en adultos jóvenes y en entornos de bajos y medianos ingresos, donde la carga parece mayor y el acceso a servicios audiológicos es más limitado.
Fuente bibliográfica
Hearing Loss in Adults With Diabetes and Prediabetes: A Systematic Review and Meta‐Analysis
Nisar M, et al.
Diabetes/Metabolism Research and Reviews, 2026; 42:e70195