Subir escaleras reduce un 39% la mortalidad cardiovascular
Este metaanálisis con más de 480.000 pacientes revela que esta actividad vigorosa, además, disminuye de forma consistente la incidencia de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.
La enfermedad cardiovascular de origen aterosclerótico, que comprende afecciones como la enfermedad coronaria y el accidente cerebrovascular isquémico, representa un problema de salud pública mundial al ser la principal causa de morbimortalidad. Entre los años 1990 y 2019, su prevalencia casi se duplicó, alcanzando los 523 millones de casos. El sedentarismo y la inactividad física, que afectan a más de uno de cada cuatro adultos globalmente, constituyen factores de riesgo modificables críticos cuya mitigación es urgente para alcanzar las metas globales de reducción de mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles.
Este estudio, liderado por la Dra. Sophie Paddock, afiliada al Norfolk and Norwich University Hospital y a la University of East Anglia, en Reino Unido, tuvo por objetivo evaluar la asociación entre la actividad física consistente en subir escaleras y el riesgo cardiovascular global, estimando su impacto en la mortalidad cardiovascular, la mortalidad por todas las causas y la incidencia de eventos cardiovasculares mayores (MACE).
Se llevó a cabo una revisión sistemática y metaanálisis, consultando las bases de datos PubMed y Embase desde su inicio hasta el 8 de abril de 2025. Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados y estudios observacionales en adultos mayores de 18 años que evaluaran el ascenso de escaleras como variable y su relación con la mortalidad cardiovascular o la incidencia de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular isquémico e insuficiencia cardíaca. Tras el cribado, se seleccionaron nueve estudios con un total de 480.479 pacientes.
El análisis agrupado de cinco estudios con un total de 455.619 pacientes demostró que subir escaleras se asocia con una reducción estadísticamente significativa de la mortalidad cardiovascular (RR= 0,61; IC 95%: 0,48–0,79; p= 0,0002) y de la mortalidad por todas las causas (RR= 0,76; IC 95%: 0,62–0,94; p= 0,01). De igual forma, se observó una disminución en el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular isquémico y la insuficiencia cardíaca.
Adicionalmente, se evidenció una relación dosis-respuesta en el estudio de Raisi y colaboradores, el cual describió una reducción significativa del riesgo de enfermedad cardiovascular incidente (HR= 0,96; IC 95%: 0,95–0,96; p<0,0001) y de la mortalidad cardiovascular (HR= 0,89; IC 95%: 0,88–0,91; p<0,0001), reportando un beneficio máximo al subir seis tramos de escaleras diarios (equivalente a 60 escalones), sin mejoras adicionales por encima de este nivel.
Como conclusión, subir escaleras constituye una intervención conductual personalizada, económica y clínicamente eficaz para la prevención de enfermedades cardiovasculares y la reducción de la mortalidad global. Estos hallazgos fundamentan la recomendación práctica de incorporar breves periodos de ascenso de escaleras en la rutina diaria, ya sea en el hogar o en el entorno laboral. Además, ofrece una alternativa sostenible para superar barreras comunes en la práctica deportiva, como la falta de tiempo o el coste económico asociado a los centros de ejercicio.
Fuente bibliográfica
Evaluating the Impact of Stair Climbing on Cardiovascular Risk Reduction: A Systematic Review and Meta‑analysis
Paddock S, et al.
American Journal of Cardiovascular Drugs (2026). https://doi.org/10.1007/s40256-026-00811-x