Fármacos antiobesidad: eficacia y seguridad comparativa de 19 medicamentos
Un metaanálisis con 99.791 participantes muestra que tirzepatida y CagriSema logran las mayores reducciones ponderales, mientras que semaglutida subcutánea concentra la evidencia cardiovascular más sólida.
La obesidad afecta a más de 890 millones de adultos en todo el mundo y contribuye aproximadamente a cuatro millones de muertes cada año. Se considera una enfermedad crónica compleja asociada a una alta carga cardiometabólica, mortalidad prematura y creciente presión económica sobre los sistemas sanitarios. En este contexto, la expansión de agonistas del receptor GLP-1 y nuevos multiagonistas ha modificado el abordaje farmacológico del sobrepeso y la obesidad, aunque persiste cierta incertidumbre sobre la relación comparativa entre eficacia ponderal, seguridad, eventos cardiovasculares, efectos renales, calidad de vida y carga terapéutica.
El objetivo de este estudio, encabezado por Kailei Nong de la Universidad de Sichuan en Chengdu, China, fue ofrecer una síntesis actualizada sobre los beneficios y riesgos de fármacos para adultos con sobrepeso u obesidad, orientada a decisiones clínicas y regulatorias.
Se trató de una revisión sistemática y metaanálisis en red de ensayos clínicos aleatorizados, registrados en PROSPERO, con búsquedas en Medline, Embase y Cochrane Library hasta el 12 de noviembre de 2025. Se incluyeron estudios de al menos 12 semanas de tratamiento que compararon fármacos antiobesidad con modificación del estilo de vida, placebo u otro medicamento. El análisis incorporó 262 ensayos, 99.791 participantes y 19 fármacos, con seguimiento de 12 a 172 semanas. La mediana de edad fue 49 años, el índice de masa corporal (IMC) basal mediano 34,7 y el 63,3% de la población fue femenina. Se evaluaron 24 resultados clínicos y de seguridad. Las dosis se analizaron en relación con la dosis máxima aprobada o la dosis máxima usada en ensayos fase 3 para fármacos no aprobados.
Al cabo de un año, en comparación con la modificación del estilo de vida sola, tirzepatida redujo el peso corporal en -14,9% (IC 95%: -16,0 a -13,9) y CagriSema (combinación de cagrilintida-semaglutida) en -14,8% (-16,9 a -12,7), constituyéndose como las intervenciones con mayor efecto. Semaglutida oral (-10,9%), orforglipron (-9,9%), semaglutida subcutánea (-9,8%) y fentermina-topiramato (-8,1%) mostraron reducciones intermedias. Tirzepatida también disminuyó más la masa grasa (-25,7%), pero se asoció con mayor pérdida de masa magra (-8,3%). Semaglutida subcutánea fue el único fármaco vinculado con menor mortalidad por cualquier causa (RR= 0,81; IC 95%: 0,72 a 0,93) e infarto de miocardio (RR= 0,72; 0,61 a 0,85). Además, semaglutida subcutánea (RR=0,43) y tirzepatida (RR=0,49) aminoraron el riesgo de insuficiencia cardíaca.
Los eventos adversos gastrointestinales aumentaron especialmente con naltrexona-bupropión, semaglutida oral, orforglipron y tirzepatida (IRR = 3,1 a 4,2), mientras que las discontinuaciones por eventos adversos fueron más frecuentes con orforglipron, naltrexona-bupropión, liraglutida, fentermina-topiramato, CagriSema y semaglutida oral (RR = 1,9 a 4,2).
En conclusión, los fármacos antiobesidad producen una pérdida de peso variable al cabo de un año, y los mayores beneficios suelen acompañarse de mayor frecuencia de eventos adversos, carga terapéutica y discontinuación. La mayoría de los medicamentos analizados no produjo mejoras clínicamente relevantes en la calidad de vida. En contraste, la semaglutida subcutánea aportó la evidencia cardiovascular más sólida, al asociarse con menor mortalidad por cualquier causa, infarto de miocardio e insuficiencia cardíaca. La selección terapéutica debe individualizarse mediante estratificación de riesgo, preferencias del paciente e integración con intervenciones de estilo de vida.
Fuente bibliográfica
Comparative effects of drugs for adults with overweight or obesity: systematic review and network meta-analysis
Nong K, et al.
BMJ 2026; 394:e372161