Síndrome ovárico metabólico poliendocrino, cuando renombrar es tratar
Durante décadas, una palabra equivocada retrasó diagnósticos, generó miedos innecesarios y dejó a millones de mujeres sin una explicación real de lo que ocurría en su cuerpo. La ciencia lo acaba de corregir.
Una paciente observa la imagen granulada en blanco y negro de su ecografía mientras el médico pronuncia un diagnóstico que le genera un temor inmediato: Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP). Seguramente, estos quistes conllevan quirófanos y complicaciones. Lo que no sabe es que lo que ve en pantalla no es una formación quística, sino pequeños folículos que dejaron de desarrollarse a mitad de camino debido a un desequilibrio hormonal [1, 2, 3]. Una condición que afecta a 170 millones de mujeres en todo el mundo y se estima que aproximadamente una de cada ocho la padece [4, 5].
Es precisamente para evitar esta confusión que la comunidad científica internacional comienza la transición oficial hacia un nuevo nombre: Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP) [4, 5]. Más que un cambio semántico, se trata de un avance para alinear la terminología médica con la comprensión actual de un trastorno multisistémico complejo que no se limita al ovario. Así, superar décadas de diagnósticos tardíos y atención fragmentada [1, 4, 5].
La nueva denominación surge de un consenso global que reunió a 56 organizaciones académicas, clínicas y de pacientes. El proceso analizó 14.360 respuestas sobre los principios, enfoques, términos y combinaciones considerados para su elección, priorizando la precisión científica, la claridad, la reducción del estigma, la adecuación cultural y la viabilidad de su implementación. Además, los participantes coincidieron en que el nombre debía basarse en los síntomas de la enfermedad y no en un concepto genérico [1].
Un concepto engañoso
Durante casi un siglo, el término "poliquístico" ha perpetuado una idea equivocada al reducir una condición multisistémica a un simple hallazgo ovárico. Esta palabra sugería la presencia de quistes patológicos cuando, en realidad, corresponde a un desequilibrio hormonal que afecta a todo el organismo. Al centrar la atención únicamente en los ovarios, se invisibilizaban las bases genéticas y metabólicas de la patología [1-5].
Pero lo que muestra la ecografía es distinto a un quiste. A causa de este desajuste en las hormonas, lo que se observa son folículos antrales detenidos prematuramente en su desarrollo, debido a una alteración en la comunicación entre el sistema endocrino y los ovarios. Con la nueva denominación, se podrá identificar correctamente a aquellas mujeres que no presentan esta característica en los estudios de imagen, pero que sí tienen un exceso de andrógenos o riesgos metabólicos [2-5].
Esta perspectiva es fundamental para la precisión diagnóstica y la eliminación del estigma vinculado a la fertilidad. Al dejar atrás el énfasis en los quistes, se reduce la carga psicológica de las mujeres que se sienten "defectuosas" en culturas donde la reproducción define su valor [1, 5]. De esta manera, el SOMP favorece una mirada más integral de la paciente, protegiendo su salud metabólica y cardiovascular durante todas las etapas de su vida [4-7].
Una patología multisistémica
Entonces, ¿qué significa SOMP? El término poliendocrino busca reconocer que se trata de un trastorno de todo el sistema hormonal, que involucra alteraciones en distintas glándulas del cuerpo. Por su parte, el componente metabólico destaca uno de los aspectos centrales del síndrome: la resistencia a la insulina —presente en el 85% de las pacientes— y un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Finalmente, conservar el componente ovárico destaca la relevancia de la disfunción ovulatoria, pero se elimina finalmente la referencia engañosa a los quistes [2-5].
Este nuevo enfoque es especialmente relevante para las mujeres con el llamado "SOMP delgado", que representan entre el 20% y el 50% de los casos. Muchas veces, su condición se subestima por la ausencia de obesidad, aunque pueden presentar las mismas complicaciones metabólicas [4, 7]. Gracias a esta visión más amplia, las pacientes podrán acceder a una atención multidisciplinaria que les permita recibir un manejo integral que va más allá de la salud reproductiva [2-5].
Nombrar bien para tratar mejor
El cambio de nombre marca el inicio de un periodo de transición de tres años destinado a adaptar el sistema de salud global a la nueva terminología. Este proceso pretende corregir fallas sistémicas en el diagnóstico y tratamiento. Para 2028, el SOMP estará plenamente integrado en las guías clínicas y en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que permitirá estandarizar el registro de datos y fortalecer la financiación de la investigación [1, 4, 5, 8].
El paso del SOP al SOMP representa un triunfo del liderazgo de las pacientes y de una colaboración científica internacional sin precedentes, demostrando así que la nomenclatura médica debe evolucionar con el conocimiento científico. Llamar a la enfermedad por su nombre biológicamente correcto no solo mejora la precisión del diagnóstico, sino que valida la experiencia de millones de mujeres que durante años se sintieron "invisibles", ignoradas o mal informadas por un sistema que solo miraba sus ovarios [1-5].
Bibliografía:
[1] Teede, H. et al. (2026). Naming in medicine: how disease nomenclature shapes diagnosis, research and patient lives. Nature Medicine.
[2] Valenzuela, C. (2026). De SOP a SOMP: el Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino. Recuperado de: https://medicina.uchile.cl/noticias/240328/de-sop-a-somp-el-sindrome-ovarico-metabolico-poliendocrino
[3] Valenzuela, C. (2026). Especialistas U. de Chile explican cómo influye el cambio de nombre del Síndrome de Ovario Poliquístico. Recuperado de: https://uchile.cl/noticias/240360/especialistas-u-de-chile-explican-como-influye-el-cambio-de-nombre-del-sop
[4] Dalamaga, M. (2026). What's in a name? From PCOS to polyendocrine metabolic ovarian syndrome: A metabolic reframing, promise, controversies, and challenges ahead. Metabolism Open.
[5] Teede, H. et al. (2026). Polyendocrine metabolic ovarian syndrome, the new name for polycystic ovary syndrome: a multistep global consensus process. The Lancet.
[6] Tewari, S. et al. (2026). From Reproductive Disorder to Metabolic Syndrome: The Evolution of Polycystic Ovary Syndrome (PCOS) into Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome (PMOS). Journal of Pharmacognosy and Phytochemistry.
[7] Tewari, S. et al. (2026). Redefining Polycystic Ovary Syndrome (PCOS) as Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome (PMOS): Implications for Diagnosis, Pathophysiology and Clinical Management. International Journal of Gynecology Sciences.
[8] Wu, P. et al. (2026). Improving awareness and care in polyendocrine metabolic ovarian syndrome (formerly polycystic ovary syndrome). BMJ.
Por Dominique Vieillescazes Morán