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12 Febrero 2024

Cuando imaginar una enfermedad se hace realidad

El miedo crónico en personas que sufren trastorno de ansiedad por enfermedad genera síntomas que pueden expresarse de manera física y psicológica.

 

Parece irónico, pero dentro de los pacientes más complejos de atender para los médicos están aquellos que, en general, tienen una condición saludable. Intentar convencer a una persona que duda de los diagnósticos y mantiene su opinión, pese a la evidencia que le pueda entregar un especialista, es una tarea compleja.

Objeto de críticas e incluso burlas, estos individuos tienen ahora un punto a favor. O en contra, dependiendo del punto de vista. Un estudio poblacional publicado en JAMA Network Open [1] descubrió que ellos, paradójicamente, tienen un riesgo de muerte mayor por causas naturales y violentas, una conclusión que podría aumentar la sensación de que “algo no anda bien”.

Esta preocupación persistente por tener patologías graves, progresivas y no diagnosticadas, que suele atribuirse -en muchas ocasiones de forma errónea- a personas que fingen o se engañan a sí mismas, es reconocida por la medicina como un trastorno de ansiedad por enfermedad (IAD, por sus siglas en inglés) [2]. Se trata de un problema psiquiátrico con una prevalencia estimada de hasta 20% en entornos médicos asociado con un uso sustancial de los recursos sanitarios y definido así por el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, Quinta Edición (DSM-5) [3], en reemplazo del término hipocondriasis debido a su connotación peyorativa.

Alivio momentáneo

Las personas que sufren IAD prestan excesiva atención a sensaciones corporales normales y muestran una percepción aumentada del funcionamiento fisiológico (respiración, digestión, sudoración y latidos cardíacos). Presentan, además, rasgos y características de otras patologías psiquiátricas como la ansiedad, depresión, somatizaciones y trastornos obsesivos compulsivos.

Esto surge de un miedo crónico de desarrollar una condición médica grave, que afecte su calidad de vida, el que se mantiene pese a exámenes físicos y pruebas de laboratorio favorables [4].

Se reconocen algunos factores de riesgo, entre ellos, padecer trastornos subyacentes como ansiedad generalizada, haber sufrido una enfermedad grave durante la infancia, y crecer en un entorno familiar con excesiva preocupación por la salud [5]. Ante síntomas como mareos, disnea, palpitaciones, molestias abdominales o dolores precordiales, es habitual que la mayoría de estas personas busquen ayuda profesional. Si no se confirman sus temores, se puede generar un alivio momentáneo que rápidamente dará paso a nuevas consultas médicas. 

Reconocido como una afección psiquiátrica a partir de 2013, su diagnóstico y tratamiento está indicado en el DSM-5. Se debe realizar un examen médico completo y pruebas apropiadas de acuerdo con los síntomas para excluir enfermedades orgánicas [2].

El tratamiento de primera línea es la terapia cognitivo conductual (TCC), abordaje que se centra en el manejo de creencias cognitivas desadaptativas disfuncionales del paciente mediante estrategias de modificación del comportamiento [2]. También se ha demostrado que antidepresivos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN) son eficaces [4].

El pronóstico de IAD es positivo si el paciente responde bien a la TCC, medicación o ambos. No obstante, si experimenta síntomas graves, refractarios a los medicamentos y psicoterapia, la recuperación es más compleja [6].

¿Tienen razón?

La ansiedad y depresión crónicas, características del trastorno de ansiedad por enfermedad, se asocian a una variedad de consecuencias adversas para la salud como trastornos cardiovasculares y mortalidad prematura. Además, esta condición impulsa conductas repetitivas y de hipervigilancia afectando de forma significativa la calidad de vida y rendimiento laboral. El paciente no logra llevar una rutina normal e, incluso, puede presentar una discapacidad grave [6].

El estudio publicado en JAMA Network Open [1], que incluyó a 4.129 individuos con diagnóstico positivo y 41.290 negativo, concluyó que los primeros tienen una tasa de mortalidad significativamente más alta que sus contrapartes y un riesgo de muerte por causas naturales y no naturales 84% mayor, en comparación con la población general.

Entre las causas naturales, las más comunes son patologías del sistema circulatorio y respiratorias. De acuerdo con sus autores, los principales desencadenantes serían el estrés crónico, que conducente a una función desregulada del eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal, la disfunción inmune, inflamación crónicahábitos como el consumo de alcohol. A esto se sumaría el escaso reconocimiento del trastorno y un acceso limitado a tratamientos basados en evidencia.

Por otro lado, las personas con IAD mostraron un riesgo de muerte por suicidio cuatro veces mayor, algo que no se había cuantificado en este grupo en trabajos anteriores. Dado que se trata de mujeres y hombres que acuden frecuentemente a distintos médicos, se podría pensar que el peligro no es tan alto, pero no es así.

En este contexto, no calificar los síntomas como imaginarios, es fundamental. La empatía y comprensión son herramientas que los médicos deben utilizar con especial atención en estos casos, reduciendo el estigma y ampliando la detección y tratamientos para un problema de salud que está lejos de ser irreal.

Referencias
[1] Mataix-Cols D, Isomura K, Sidorchuk A, Rautio D, et al. All-Cause and Cause-Specific Mortality Among Individuals With Hypochondriasis. JAMA Psychiatry. 2023 Dec 13:e234744.
[2] Newby JM, Hobbs MJ, Mahoney AEJ, Wong SK, Andrews G. DSM-5 illness anxiety disorder and somatic symptom disorder: Comorbidity, correlates, and overlap with DSM-IV hypochondriasis. J Psychosom Res. 2017 Oct;101:31-37.
[3] Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. https://dsm.psychiatryonline.org/doi/book/10.1176/appi.books.9780890425596
[4]   Scarella TM, Boland RJ, Barsky AJ. Illness Anxiety Disorder: Psychopathology, Epidemiology, Clinical Characteristics, and Treatment. Psychosom Med. 2019 Jun;81(5):398-407.
[5] Alberts NM, Hadjistavropoulos HD, Sherry SB, Stewart SH. Linking Illness in Parents to Health Anxiety in Offspring: Do Beliefs about Health Play a Role? Behav Cogn Psychother. 2016 Jan;44(1):18-29.
[6] Chappell AS. Toward a Lifestyle Medicine Approach to Illness Anxiety Disorder (Formerly Hypochondriasis). Am J Lifestyle Med. 2018 Apr 27;12(5):365-369.

Por Óscar Ferrari Gutiérrez

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