Las huellas tempranas de la aterosclerosis
El proceso patológico puede iniciarse décadas antes de un infarto o accidente cerebrovascular, desafiando la prevención tradicional y abriendo nuevas oportunidades para anticipar el riesgo mediante herramientas de precisión.
Durante décadas, el cuidado cardiovascular se ha construido sobre una premisa aparentemente lógica: mientras más edad tenga una persona y más factores de riesgo acumule —hipertensión, colesterol elevado, tabaquismo o diabetes— mayor será la probabilidad de presentar consecuencias clínicas relevantes [1].
Esta aproximación se basa principalmente en estimaciones probabilísticas y no necesariamente revela si la enfermedad ya está presente en las arterias. Frente a esto, una nueva línea de investigación plantea una pregunta clave: ¿Qué ocurre si la aterosclerosis comienza mucho antes de que pueda ser detectada mediante los modelos tradicionales?
Las principales guías de riesgo —como SCORE2 o Framingham Risk Score— estiman el riesgo cardiovascular futuro utilizando variables como la edad, el sexo, el colesterol y la presión arterial. Sin embargo, tienen limitaciones para identificar la presencia real de placas arteriales, especialmente en adultos jóvenes, una etapa en la que el proceso aterosclerótico puede estar iniciándose [2,3].
Detectar antes de prevenir
Diversas investigaciones ya habían advertido esta brecha entre el riesgo estimado y la enfermedad arterial observable. El estudio PESA (Progression of Early Subclinical Atherosclerosis), desarrollado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) de España y publicado en Circulation, evaluó a 4.184 adultos aparentemente sanos de entre 40 y 54 años. Mediante técnicas de imagen vascular, detectaron aterosclerosis subclínica en el 63% de los participantes, mientras que un 41% presentaba compromiso en múltiples territorios arteriales [4].
Esta y otra evidencia disponible contribuyó a reforzar la necesidad de avanzar desde la estimación del riesgo hacia la detección directa de la enfermedad, aproximación que actualmente busca profundizar el proyecto REACT (Reversal of Early Atherosclerosis through Personalised Curative Treatment), iniciativa internacional liderada por investigadores del Rigshospitalet de Dinamarca y del CNIC. Y es que, a diferencia del cálculo de riesgo según factores individuales, REACT pretende visualizar directamente la patología mediante una caracterización vascular integral [5].
Para ello, se contempla el reclutamiento de 16.000 participantes entre 18 y 70 años, sin antecedentes de enfermedad cardiovascular clínica, provenientes de España y Dinamarca. Cada uno es evaluado mediante ecografía tridimensional de arterias carótidas y femorales, angiografía coronaria por tomografía computarizada, análisis de microcirculación retiniana y estudios biológicos que incorporan genómica, proteómica, metabolómica y otros enfoques ómicos [5].
Además, se integrará información sobre alimentación, actividad física, sueño, salud mental, variables socioeconómicas y datos clínicos para desarrollar modelos predictivos basados en inteligencia artificial, capaces de identificar patrones asociados a la presencia y progresión de aterosclerosis [5].
Sumando evidencia
En paralelo, resultados difundidos recientemente en The New England Journal of Medicine aportan data que respalda una de las hipótesis centrales de REACT: la aterosclerosis puede estar presente mucho antes de lo que sugieren los modelos tradicionales de riesgo [6].
Tras evaluar a 16.401 adultos sin enfermedad cardiovascular clínica mediante técnicas avanzadas de imagen vascular, los investigadores observaron que la presencia de placas aumentaba progresivamente con la edad, pero no desaparecía en los grupos más jóvenes [6].
En hombres de 18 a 24 años, la aterosclerosis subclínica ya estaba presente en uno de cada cuatro, mientras que en mujeres de la misma edad alcanzaba cerca de una de cada diez participantes. La diferencia entre ambos sexos se mantuvo durante la vida adulta, aunque comenzó a reducirse después de la menopausia [6].
A partir de los 50 años, la presencia de placas se volvió mucho más frecuente: más del 70% de la población masculina y cerca del 50% de la femenina presentaban evidencia de aterosclerosis detectable [6].
Del cálculo a la detección
Estas indagaciones plantean un cambio de paradigma, ya que la prevención podría dejar de enfocarse exclusivamente en estimar quién desarrollará una enfermedad cardiovascular y avanzar hacia la identificación de quién ya presenta alteraciones arteriales. Ese es uno de los aportes más relevantes de REACT, ya que con dicha información se podrán desarrollar modelos predictivos más precisos y sentar las bases para un cuidado cardiovascular verdaderamente personalizado.
Referencias:
[1] Devesa, A., Ibanez, B., Malick, W. A., Tinuoye, E. O., Bustamante, J., Peyra, C., Rosenson, R. S., Bhatt, D. L., Stone, G. W., & Fuster, V. (2023). Primary Prevention of Subclinical Atherosclerosis in Young Adults: JACC Review Topic of the Week. Journal of the American College of Cardiology, 82(22), 2137–2148.
[2] SCORE2 Working Group; ESC Cardiovascular Risk Collaboration. (2021). SCORE2 risk prediction algorithms: new models to estimate 10-year risk of cardiovascular disease in Europe. European Heart Journal, 42(25), 2439-2454.
[3] D'Agostino, R. B., Sr., Vasan, R. S., Pencina, M. J., Wolf, P. A., Cobain, M., Massaro, J. M., & Kannel, W. B. (2008). General cardiovascular risk profile for use in primary care: The Framingham Heart Study. Circulation, 117(6), 743–753.
[4] Fernández-Friera L, Peñalvo JL, Fernández-Ortiz A, et al. (2015). Prevalence, vascular distribution, and multiterritorial extent of subclinical atherosclerosis in a middle-aged cohort: The PESA Study. Circulation, 131, 2104-2113.
[5] Hasselbalch, R. B., Kunkel, J. B., Pérez-García, C. N., Garcia-Lunar, I., Ringgaard, A. K., Mass, V., Kragh, M. V., Stæger, F. F., Sánchez-González, J., Devesa, A., de Knegt, M. C., García-Alvarez, A., Hansen, M. L., Bøttcher, M., Navarro-Guzmán, Á., Torres-Macho, J., Sánchez, P. L., Sánchez-Cabo, F., Quesada, A., … Bundgaard, H. (2026). Prevalence and predictors of silent atherosclerosis across life: Design of the REACT Phase 1 study. American Journal of Preventive Cardiology, (101726), 101726.
[6] Bundgaard, H., García-Lunar, I., Kofoed, K. F., Hasselbalch, R., Pérez-García, C. N., Kunkel, J. B., Stæger, F. F., Sánchez-Cabo, F., Fuster, J. J., Mass, V., Sánchez-González, J., Kragh, M. V., Ringgaard, A. K., Valls-Monzó, J., Pham, M. H. C., Devesa, A., Sejer, M., Sigvardsen, P., Quesada, A., … Ibanez, B. (2026). Prevalence of silent atherosclerosis across adult life. The New England Journal of Medicine, (NEJMoa2609059).
Por María Ignacia Meyerholz