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12 Julio 2010

¿Andropausia o crisis de la mediana edad?

A diferencia de la mujer, donde la menopausia marca el final del período fértil, en el hombre la fertilidad persiste a pesar de la edad. Según la evidencia clínica, el climaterio masculino se reflejaría en la disminución de la masa ósea y muscular, de la libido y de la actividad sexual.

Al cruzar la barrera de los 50 años, muchos hombres experimentan un brusco cambio de personalidad, que se atribuye al comienzo de la andropausia, una etapa similar a la menopausia en la mujer que, eso sí, tiene marcadas diferencias. Mientras algunos quieren encontrar soluciones mágicas para regresar a la juventud, otros entienden que el verdadero camino es el de la reflexión y la búsqueda de nuevos desafíos.

La andropausia se conoce como menopausia masculina y se la define como una situación que se produce o puede estar relacionada con un déficit progresivo de andrógenos en el hombre. Fue descrita por primera vez en la literatura médica en la década del 40’, pero sólo desde hace un tiempo se disponen de pruebas sensibles a la biodisponibilidad de la testosterona, por lo que la andropausia ha recorrido un largo período durante el cual se la ha subdiagnosticado y subtratado.

La testosterona es la hormona sexual masculina por excelencia. Producida por los testículos y también por las glándulas suprarrenales, es responsable de la conducta sexual, de formar proteínas y también afecta actividades metabólicas como la producción de glóbulos en la médula ósea, la formación ósea, el metabolismo de los lípidos y de los hidratos de carbono, la función hepática y la formación de la próstata, por lo que es un hecho que su disminución provoca cambios tanto en el cuerpo del hombre como en el ámbito psicológico.

Algunos de los síntomas son disminución de la libido, disfunción eréctil, reducción de la masa y fuerza muscular, cambios en la piel y distribución del vello, reducción de la densidad mineral ósea, cambios en la distribución de la grasa corporal y síntomas vasomotores.

Sin embargo, no se debe relacionar este problema sólo con el tema sexual, pues va mucho más allá de eso. Aún cuando es uno de los temas centrales, muchos hombres también sienten que han perdido fuerzas, capacidades o habilidades. Esto les hace dudar sobre ellos mismos y su entorno, provocando una sensación de amenaza que les cuesta controlar. Jung señalaba que “la curva de la vida es como una trayectoria balística” y se quejaba del hecho de que al hombre se le “prepara para crecer y ascender, pero nadie lo hace para decrecer y descender, una hecho inevitable de la vida”.

La llamada “crisis de la mediana edad” –que ya no necesariamente se da a partir de los 50 años, sino que puede ser a principios de los 30- lleva al hombre a “enfrentarse con la mitad oscura de sí mismo”, decía Jung. Es decir, es el momento de discutir y tranzar con las “propias sombras personales y colectivas”.

Las primeras investigaciones sobre este tema se basaron en las observaciones que el doctor Elliot Jacques hizo sobre los grandes genios de la humanidad, quienes –a su juicio- “habrían sufrido un cambio en la manera de trabajar y en el contenido de ese trabajo alrededor de los 35 años como promedio”.

El doctor Orville Gilbert Brim, presidente de Life Trends, Inc. y director de la John D. and Catherine T. MacArthur Foundation que se dedica a investigar el desarrollo humano, estudió la crisis de la mediana edad en los hombres y llegó a conclusiones muy interesantes.

La primera causa de los problemas en la “mitad de la vida”,-término que debería ya pasar de modo porque la esperanza de vida en los hombres ha aumentado bastante- sería hormonal, debido a la disminución de la testosterona y sus consecuencias. Le seguiría la discrepancia entre lo que se esperaba de la vida y lo que realmente se alcanzó; los sueños de juventud; el estancamiento y agotamiento de los proyectos; el presentimiento de la muerte; los cambios en la familia, nido vacío, padres ancianos, deterioro familiar; y los factores externos, como las revoluciones históricas y sociales, depresión económica o una guerra.

A menudo la autoestima del hombre “maduro” se ve resentida cuando se da cuenta de que necesita descansar más y que la imagen del espejo ya evidencia ese cansancio a través de las ojeras y arrugas. En muchos existe una sensación de no haber logrado los objetivos que se propuso en su juventud, por lo que caen en depresión. En los no tan “maduros” esta crisis se trata de solucionar mediante un capricho pasajero, con un hobby o affaire amoroso. Por eso, en este momento de la vida, no es extraño ver a hombres hacer cosas que, a ojos de los demás, pueden parecer ridículas, pues mediante esos comportamientos, considerados por la sociedad impropios de su edad, intenta desesperadamente demostrarse a sí mismo que aún sigue siendo joven. Un ejemplo notable es la compra de motos o el cambio de un auto amplio y familiar por uno deportivo, incluso cuando económicamente no son capaces de solventar ese gasto.

A la mayoría de los hombres les cuesta admitir que existe un problema y, muchas veces, los médicos ni siquiera han pensado que la causa puede ser un bajo nivel de testosterona. Sin embargo, es fundamental desahogarse y pedir ayuda dejando de lado prejuicios machistas que no hacen más que ocultar dudas y emociones.

Si bien con la edad prácticamente todo hombre tendrá una disminución en sus niveles de testosterona, no existe manera de predecir quién tendrá síntomas andropáusicos lo suficientemente severos como para buscar ayuda profesional. Tampoco es predecible saber a qué edad comenzarán los síntomas.

Lo único claro es que la “edad media de la vida”, más para el hombre que para la mujer, es una experiencia individual que encuentra a cada individuo en diferentes momentos y situaciones, y de ellas depende cómo se las enfrente con éxito.

La mente humana es muy compleja. No sabemos disfrutar del presente, siempre vivimos mirando hacia el futuro y, una vez llegamos a cierta edad, parecemos no saber vivir sin mirar al pasado como algo idealizado. Estamos haciendo un constante balance de vida. No sería mejor, y más sano, vivir el momento, sin complejos ni prejuicios, sea cual sea la etapa de nuestra vida en la que nos encontremos. Cada día es una experiencia nueva y diferente a la de ayer y, sin duda, a la de mañana. Así que si se siente agobiado, mentalícese y piense que es necesario el carpe diem en la vida.

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