Reconstrucción abdominal mejora funcionalidad tras pérdida masiva de peso
El procedimiento puede corregir secuelas físicas derivadas del exceso de piel luego de una baja importante de peso, favoreciendo la calidad de vida de pacientes que completaron el tratamiento de la obesidad.
La pérdida significativa de peso, ya sea mediante cirugía bariátrica o tratamiento médico, no siempre marca el final del proceso terapéutico de la obesidad. En numerosos pacientes, el exceso de piel y la flacidez abdominal persisten como secuelas que pueden provocar alteraciones funcionales, dermatológicas y psicosociales, haciendo necesaria una evaluación reconstructiva.
En este contexto, la abdominoplastía ha adquirido un rol que trasciende el componente estético, al contribuir al manejo de ciertas complicaciones. "La piel cumple funciones protectoras y de soporte. Cuando existe un exceso importante de tejido abdominal, aparecen problemas como irritaciones crónicas, dificultades para la higiene, limitaciones para hacer ejercicio e incluso alteraciones en la postura. La cirugía busca corregir esas secuelas y favorecer una mejor calidad de vida", explica el doctor Enrique Donoso, director médico de Los Carrera Interclínica.
En Chile, la incorporación del Bono PAD de Fonasa para reconstrucción de pared abdominal ha ampliado el acceso a esta intervención para pacientes que cumplen criterios clínicos específicos, entre ellos un índice de masa corporal determinado y la presencia de un pliegue abdominal de características definidas.
La indicación quirúrgica, sin embargo, requiere una evaluación multidisciplinaria. Entre los aspectos considerados destacan la estabilidad del peso, el estado nutricional, las enfermedades concomitantes y las condiciones generales de salud, con el objetivo de seleccionar adecuadamente a los candidatos y reducir el riesgo de complicaciones.
"Muchas personas llegan después de haber logrado cambios enormes en su salud, pero siguen sintiendo que su cuerpo no refleja ese esfuerzo. La reconstrucción abdominal puede ayudar a disminuir esa brecha y favorecer una mejor integración de la nueva imagen corporal", señala la psicóloga clínica Patricia Canales.
Los especialistas advierten que la recuperación también exige un seguimiento clínico y psicológico, ya que el postoperatorio contempla varias semanas de adaptación, controles médicos y restricciones temporales de actividad, dentro de un proceso que busca consolidar los beneficios obtenidos tras el tratamiento de la obesidad.