Nutrientes clave para cuidar la salud cognitiva
Especialistas advierten que el estrés, el insomnio y la sobreexposición a pantallas están afectando el rendimiento mental, y destacan el rol de ciertos nutrientes en la memoria, la concentración y el funcionamiento cerebral.
El cuidado de la salud cognitiva se ha convertido en una preocupación transversal. La pérdida de agilidad mental no solo se asocia al envejecimiento, sino también a factores del estilo de vida como el estrés, la falta de descanso y la fatiga digital que afecta tanto a adultos como a jóvenes.
A nivel global, se estima que cerca de 47,5 millones de personas presentan algún tipo de alteración cognitiva, con millones de nuevos casos cada año. En Chile, el escenario también refleja desafíos importantes: un estudio de la Asociación Chilena de Seguridad junto a la Universidad Católica indica que el 16,8% de los mayores de 18 años reporta problemas de salud mental. Además, el deterioro cognitivo leve en personas sobre 60 años puede fluctuar entre un 6,7% y un 25,2%, con una prevalencia general cercana al 9,13%.
El cerebro, pese a representar apenas un 2% del peso corporal, utiliza aproximadamente el 20% de la energía diaria. Este alto requerimiento hace necesario un suministro constante de compuestos que favorezcan la comunicación entre neuronas y la regeneración celular.
Entre los elementos más relevantes se encuentran las vitaminas del complejo B —como B1, B6, B9 y B12—, que participan en la producción de neurotransmisores vinculados al estado de ánimo y la respuesta al estrés. Su adecuada ingesta se ha relacionado con una menor velocidad de deterioro de las funciones mentales.
La alimentación también juega un papel central. Verduras de hoja verde y frutos rojos aportan antioxidantes que ayudan a proteger las neuronas, mientras que los frutos secos contribuyen a combatir el daño oxidativo. A su vez, alimentos como el huevo entregan colina, un nutriente clave para la memoria y el aprendizaje.
Sin embargo, los especialistas advierten que alcanzar niveles óptimos solo mediante la dieta puede ser complejo en la práctica cotidiana, especialmente en contextos de alta exigencia. Por ello, subrayan la importancia de mantener hábitos saludables de forma sostenida, incluyendo una nutrición equilibrada, descanso adecuado y manejo del estrés.
En conjunto, estas estrategias no solo favorecen el rendimiento intelectual, sino que también contribuyen a preservar la autonomía y la calidad de vida a lo largo del tiempo.