Innovación impulsa la recuperación de niños y niñas con secuelas post UCI
El abordaje del síndrome post UCI, caracterizado por secuelas físicas, psicológicas y funcionales, ha fortalecido la atención pediátrica en la región de Valparaíso.
Como parte de una iniciativa pionera en Chile, el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso implementó un policlínico destinado al seguimiento de pacientes pediátricos que podrían presentar secuelas después de una hospitalización en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
Se trata del llamado síndrome post UCI, asociado a estrés postraumático, alteraciones motoras y emocionales, dificultades en la realización de actividades cotidianas, trastornos del sueño, entre otros problemas.
Durante más de un año, el programa ha brindado apoyo multidisciplinario a niños y niñas que enfrentan secuelas físicas, psicológicas y sociales, además de acompañar a sus familias en el proceso de recuperación.
El equipo está integrado por pediatras, fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, kinesiólogos y químicos farmacéuticos, lo que "permite realizar diagnósticos más completos y ofrecer tratamientos integrales", detalla la doctora Claudia Bustos, pediatra intensivista de la UCI Pediátrica del centro asistencial porteño.
"Solo el 29% de los niños atendidos por el policlínico presentaban una función motriz normal al momento del alta. Sin embargo, tras seis meses de seguimiento, este porcentaje aumentó al 90%, evidenciando una mejora considerable en la recuperación de los pacientes", detalla Valentina Guerrero, terapeuta ocupacional del recinto.
Más de 80 pacientes han recibido cuidados y seguimiento personalizados en el policlínico, desde recién nacidos hasta adolescentes. Con ello, se busca consolidar al Hospital Carlos Van Buren como referente en la atención integral de niños y niñas que han enfrentado situaciones críticas en la UCI.