¿El consumo de café podría ser saludable?
Una declaración científica distingue entre la cafeína presente en este bebestible y aquella incorporada en productos como bebidas energéticas o refrescos, cuyos efectos cardiovasculares pueden ser distintos.
Según una reciente declaración científica de la Asociación Estadounidense del Corazón, publicada en la revista Circulation, la respuesta es sí.
El consumo de hasta cinco tazas de café americano al día —unos 225 miligramos— fue considerado seguro y asociado en algunas personas con un menor riesgo cardiovascular.
Los autores la llaman cafeína "saludable", procedente del grano y no comparable a aquella que contienen los refrescos o bebidas energéticas que, por el contrario, podrían aumentar las probabilidades de padecer hipertensión arterial o arritmia.
Estudios previos han demostrado que ciertos compuestos bioactivos de la bebida tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, potencialmente beneficiosas para la salud.
Cuando no contiene azúcares añadidos, aromatizantes ni leche/nata, la cafeína se ha relacionado con menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, ictus, insuficiencia cardíaca y fibrilación auricular. Por el contrario, probablemente se perderán los posibles beneficios.
Ahora bien, la forma en que la cafeína afecta al organismo puede variar según cada individuo. Si bien esta sustancia suele alcanzar su concentración máxima en un plazo de una hora, la velocidad con que se metaboliza dependerá de distintos factores: la edad, el consumo previo de cafeína y la tolerancia a este estimulante.
A corto plazo, algunas personas pueden experimentar aumentos temporales de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el azúcar en sangre y el estado de alerta, además de palpitaciones y trastornos del sueño.
Pese a los posibles beneficios, la relación entre la cafeína y la salud cardiovascular aún continúa en estudio. La declaración científica destaca la necesidad de nuevas investigaciones que permitan comprender mejor sus efectos según la fuente de consumo y las características individuales del consumidor.
Créditos: EFE/ Andre Coelho