"Dolor articular, caídas y trastornos del ánimo se intensifican en los meses fríos"
Aunque las enfermedades respiratorias concentran gran parte de las consultas durante el invierno, las bajas temperaturas también pueden agravar afecciones musculoesqueléticas, dermatológicas y emocionales, especialmente en personas mayores.
Con la llegada del invierno, las estrategias de prevención suelen centrarse en virus respiratorios como la influenza, COVID-19 o el sincicial. Sin embargo, las bajas temperaturas también pueden agravar diversas condiciones de salud que afectan la calidad de vida, especialmente en personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas.
Entre las consultas que suelen aumentar durante esta época destacan las relacionadas con dolor musculoesquelético. El doctor Enrique Donoso Aqueveque, director médico de Los Carrera Interclínica, explica que, aunque el frío no provoca patologías como la artrosis, sí puede incrementar la rigidez muscular, disminuir la movilidad y exacerbar síntomas preexistentes.
Las condiciones climáticas propias de la temporada también favorecen un mayor riesgo de caídas y traumatismos. La presencia de superficies resbaladizas, sumada a la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento, puede aumentar la probabilidad de fracturas y otras lesiones que comprometen la autonomía de las personas mayores.
Otra de las áreas afectadas corresponde a la salud mental. La reducción de horas de luz natural, el aislamiento social y la disminución de actividades al aire libre pueden favorecer síntomas como cansancio, alteraciones del sueño, ansiedad y decaimiento. El doctor José Antonio Escobar, coordinador de urgencias de Tarapacá Interclínica, destaca la importancia de mantener rutinas saludables, realizar ejercicio físico y aprovechar la exposición a la luz natural siempre que sea posible.
Asimismo, durante los meses fríos suelen incrementarse las consultas por resequedad cutánea, dermatitis y exacerbación de enfermedades como psoriasis o eczema. A ello se suma la persistencia de alergias asociadas a ácaros, humedad, sistemas de calefacción y mascotas, debido al mayor tiempo de permanencia en espacios cerrados. Para los especialistas, el invierno representa una oportunidad para reforzar medidas de autocuidado y consultar oportunamente frente a síntomas que puedan afectar el bienestar físico o emocional.