Contaminación ambiental en la infancia eleva el riesgo cardiometabólico
Estudio revela que la exposición crónica a polución atmosférica favorece el desarrollo gradual de síndrome metabólico. El entorno escolar registra el mayor impacto.
La exposición prolongada a la contaminación atmosférica durante la infancia, especialmente en el entorno escolar, se asocia con un mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Así lo concluye un estudio realizado por científicos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), en España, y publicado en la revista Environmental Research [1].
El trabajo, efectuado en el marco del proyecto HELIX, vincula la inhalación crónica de partículas finas (PM2.5) y dióxido de nitrógeno (NO2) con alteraciones en la salud cardiometabólica infantil.
La investigación, realizada con 1.147 niños de seis países europeos, destaca que el riesgo es mayor cuando la exposición ocurre en el entorno escolar, debido al aumento de la frecuencia respiratoria durante la actividad física.
"Estimamos la exposición al PM2.5 y al NO2 en el hogar, la escuela y durante los desplazamientos, y analizamos su relación con una puntuación de riesgo de síndrome metabólico", comentó Anne van Rooijen Korving, investigadora de ISGlobal y autora principal.
Biológicamente, la inhalación continua de contaminantes desencadena inflamación sistémica, estrés oxidativo y disfunción endotelial. Estos mecanismos interfieren en el metabolismo de lípidos y la regulación de la glucosa, incrementando la obesidad abdominal y la presión arterial.
Los hallazgos subrayan la necesidad de medidas preventivas que garanticen entornos escolares con aire limpio, limitando la exposición de los menores a contaminantes.
Bibliografía:
[1] van Rooijen Korving A, Montazeri P, Maitre L, Marquez S, Urquiza J, Güil-Oumrait N, Valentín A, Grazuleviciene R, Gützkow KB, Lepeule J, McEachan RRC, Oftedal B, Stephanou EG, Wright J, Yuan WL, Vrijheid M. Childhood outdoor air pollution exposure across multiple microenvironments and metabolic syndrome: A HELIX cohort analysis. Environ Res. 2026 Sep 1;305(Pt 1):124892