Calefacción segura: el otro desafío sanitario del invierno
Especialistas advierten que la falta de ventilación y el uso inadecuado de estufas y calefactores favorecen intoxicaciones, agravan enfermedades respiratorias y aumentan el riesgo de accidentes prevenibles.
Con la llegada de las bajas temperaturas, el uso de sistemas de calefacción aumenta en los hogares, pero también lo hacen los riesgos asociados a una ventilación insuficiente y a la falta de mantención de los equipos. La exposición a contaminantes generados por la combustión de leña, gas o parafina puede favorecer enfermedades respiratorias, cardiovasculares e intoxicaciones, especialmente en niños, adultos mayores y personas con patologías crónicas.
El doctor Claudio Oses, jefe de Urgencias de Cordillera Interclínica, recomienda mantener una temperatura cercana a los 20-21 °C y ventilar diariamente las viviendas. "Esa simple medida renueva el aire y disminuye la acumulación de contaminantes y agentes infecciosos", señala. Además, advierte que síntomas como cefalea, mareos o náuseas durante el funcionamiento de la calefacción pueden corresponder a una intoxicación por monóxido de carbono y requieren suspender el uso del equipo, ventilar el lugar y consultar de inmediato.
Por su parte, el doctor Marcos Zambrano, especialista del Servicio de Urgencias de Los Leones Interclínica, destaca que bastan entre cinco y diez minutos de ventilación al día para reducir la concentración de contaminantes en el ambiente interior.
Ambos especialistas coinciden en que la revisión periódica de estufas y calefonts, evitar el uso de braseros en espacios cerrados y nunca dormir con artefactos a combustión encendidos son medidas esenciales para prevenir accidentes y proteger la salud durante el invierno.