Dra. María Teresa Parada Correa:
“Utilizar biológicos en asma grave no controlada requiere especial cuidado”
La disponibilidad de estas terapias para el abordaje de la enfermedad obliga a una selección rigurosa del usuario, la confirmación diagnóstica, la corrección de técnica y adherencia, además de las comorbilidades.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud 2016–2017, aproximadamente un 5,4 % de los adultos ha sido diagnosticado con asma, lo que equivale a cerca de uno de cada veinte aproximadamente [1]. Esta cifra refleja la magnitud del problema y la relevancia de optimizar su diagnóstico y tratamiento, especialmente en los casos que evolucionan hacia formas no controladas o graves.
Así lo comparte la doctora María Teresa Parada Correa, egresada de la Universidad de Concepción y especialista en enfermedades respiratorias del adulto por la Universidad de Chile, jefa del Centro de Enfermedades Respiratorias Clínica Universidad de Los Andes; quien ha desarrollado labor clínica, docente e investigativa en el ámbito de la neumología del adulto, con especial interés en terapias avanzadas en asma bronquial grave y trasplante pulmonar.
En noviembre de 2025, inició, junto a la Comisión de Asma de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, un ciclo de reuniones clínicas donde se presentan, evalúan y discuten casos de difícil control por parte de especialistas a lo largo de todo el país y que es liderado por la doctora Parada junto a los doctores Víctor Leiva y Paulina Barría.
- ¿Cuál es el propósito de estos encuentros?
Se trata de una iniciativa orientada a mejorar el diagnóstico y manejo frente a la creciente complejidad terapéutica. Este trabajo cobra especial relevancia en el contexto de la reciente incorporación de la terapia biológica como cobertura GES para casos graves, avance que exige criterios clínicos rigurosos y una adecuada selección de pacientes.
- ¿Cómo se define el asma no controlada?
Cuando la persona sufre exacerbaciones a pesar de que cumple con toda la escala terapéutica recomendada: utiliza correctamente sus inhaladores, mantiene buena adherencia, recibe las dosis máximas indicadas, y además se han pesquisado y tratado adecuadamente todas las comorbilidades. Si, pese a ello, persisten los síntomas, exacerbaciones o limitación funcional, entonces estamos frente a un caso severo.
Es necesario mencionar a un grupo importante, que son aquellos que parecieran tener la afección no controlada, pero que en realidad se trata de la enfermedad mal tratada. Esto ocurre cuando utilizan solo inhaladores de rescate, no emplean su corticoide inhalado de mantención, tienen mala técnica inhalatoria, reciben esquemas terapéuticos insuficientes o mantienen comorbilidades no tratadas. En estos casos, el problema no es la gravedad intrínseca de la enfermedad, sino una falla en el manejo.
Por lo demás, dentro del arsenal terapéutico existen medicamentos muy aliviadores en cuanto a la sintomatología, lo que puede favorecer su sobreuso y postergar el tratamiento antiinflamatorio de base.
- ¿En qué casos el paciente es considerado para acceder a terapias biológicas?
Están indicadas para personas que han completado toda su escala de tratamiento, corregido sus comorbilidades, uso adecuado de los inhaladores y que están con dosis máximas de terapia inhalada. Si aun en esas condiciones no se logra el control, y además presenta biomarcadores específicos, se configura el escenario para considerar un biológico.
Se trata de medicamentos de alto costo y dirigidos a blancos inflamatorios específicos. Por ello, es fundamental identificar qué biomarcador predomina, considerando que los pacientes no presentan fenotipos puros, sino que existe superposición de mecanismos.
Y esto es importante: no por contar con los medicamentos se deben indicar a ciegas. Es necesario trabajar en comités, confirmar que efectivamente se trata de un asma grave no controlada, revisar diagnósticos diferenciales y tomar una decisión fundada. Somos el único país en Latinoamérica que ha logrado este acceso, por lo que debemos ser especialmente cuidadosos en la selección.
- ¿Qué factores modificables son imprescindibles de pesquisar?
Primero se debe confirmar que se es asmático y que existe obstrucción bronquial variable. Luego, evaluar vía aérea superior: rinitis persistente, descarga posterior, pólipos nasales y rinosinusitis crónica. También, reflujo gastroesofágico, obesidad y apnea del sueño.
Además, revisar todos los medicamentos que usa el paciente, porque algunos pueden producir broncoconstricción o interferir con el control inflamatorio. A veces, el problema no es que se requiera un biológico, sino que se necesita ajustar el tratamiento.
- ¿Cómo se realiza el seguimiento?
Un control anual no sirve. Debe citarse al menos cada tres meses, especialmente al existir cambios terapéuticos. Hay que medir función pulmonar; el paciente puede acostumbrarse a estar obstruido y no percibir deterioro. La objetivación es fundamental. Además, siempre debe revisarse la técnica inhalatoria y el tipo de dispositivo en uso y el control ambiental si es alérgico.
Bibliografía:
[1] MORAES DOS SANTOS, F., FERNÁNDEZ V., P., CALVO G., M., RODRÍGUEZ M., C., CAPUTO, M., SANDOVAL A., N., RODRIGUES S., L., & ROMERO M., J. (2023). Prevalencia y tratamiento del asma en adultos: análisis descriptivo de la encuesta nacional de salud de Chile 2016-2017. Revista Chilena De Enfermedades Respiratorias, 39(3), 233–244.
Por María Ignacia Meyerholz