Dra. Tamara Bórquez Villagra:
“Los tres pilares simultáneos de la nefrología: prevenir, identificar y canalizar esfuerzos"
El aumento de la carga de enfermedad renal crónica, junto con una mayor visibilidad, abre nuevas oportunidades para fortalecer la prevención, la formación y el desarrollo de políticas públicas en salud renal.
Esta patología se ha consolidado como una de alta prevalencia, estrechamente vinculada al envejecimiento poblacional y al aumento sostenido de factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes mellitus, obesidad y sedentarismo.
En Chile, la carga de enfermedad renal crónica (ERC) continúa creciendo, con un número cada vez mayor de personas que requieren terapia de reemplazo renal, lo que impacta tanto en la calidad de vida como en la sostenibilidad del sistema sanitario.
En entrevista con la doctora Tamara Bórquez, presidenta de la Sociedad Chilena de Nefrología, se refiere a los principales desafíos y el futuro del área, desde una mirada clínica, académica y de salud pública.
"La nefrología no solo debe responder a la creciente demanda asistencial, sino también fortalecer la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso equitativo a terapias efectivas. A ello se suma la necesidad de avanzar en formación de especialistas, descentralización del recurso humano y un diálogo permanente con las autoridades de salud", asegura.
- ¿Cuáles son los principales desafíos de la nefrología, tanto en el ámbito asistencial como académico?
Seguir impulsando con fuerza la diálisis peritoneal en Chile. Esta modalidad debiese ofrecerse de manera preferente a los pacientes, por sus beneficios clínicos. La carga de enfermedad renal continúa aumentando y eso obliga a buscar estrategias que permitan optimizar los recursos disponibles.
A esto se suma la necesidad de reforzar la prevención y la detección precoz. Son tres pilares que deben abordarse de manera simultánea: identificar tempranamente la patología, prevenir su progresión y canalizar los esfuerzos para iniciar, cuando corresponda, diálisis peritoneal en lugar de hemodiálisis. Estos elementos, trabajados en conjunto, pueden modificar de manera significativa el curso de la enfermedad y los resultados en los pacientes.
- ¿Qué estrategias deberían fortalecerse para mejorar su prevención y diagnóstico?
Es fundamental sospechar de manera precoz, especialmente en personas que presentan factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes, obesidad, tabaquismo, sedentarismo o antecedentes familiares de ERC.
En la práctica clínica, esto implica una evaluación sistemática que incluya exámenes de laboratorio como creatinina plasmática, estimación de la velocidad de filtración glomerular y, de manera muy relevante, la pesquisa de microalbuminuria mediante la relación albúmina/creatinina en orina. Este último es especialmente importante para detectar daño renal incipiente, incluso cuando la función renal global aún se encuentra conservada.
- ¿Cuáles son las principales brechas que observa en la formación y distribución de nefrólogos?
En Chile hay menos de 350, de los cuales, aproximadamente, 60 corresponden a la subespecialidad pediátrica. Esto genera un déficit tanto en nefrología de adultos como infantil, que se ve agravado por la concentración de profesionales en la Región Metropolitana.
Uno de los desafíos pendientes es lograr una mejor distribución territorial, incentivando que los especialistas se radiquen en regiones. Paralelamente, se ha trabajado en fomentar el interés por el área entre médicos en formación. Esto se refleja, por ejemplo, en el aumento sostenido de la participación en los congresos de la especialidad y en el crecimiento significativo de los trabajos científicos enviados.
La nefrología se ha vuelto más visible y atractiva, y eso es una señal positiva para el futuro de la especialidad.
- ¿Cómo evalúa el rol de la Sociedad Chilena de Nefrología como referente científico y técnico frente a las autoridades sanitarias?
La entidad mantiene una comunicación fluida con el Ministerio de Salud. Se han conformado mesas de trabajo en salud renal. Además, existe una invitación permanente a las autoridades para participar en instancias científicas relevantes, como el Congreso de Nefrología, lo que fortalece el vínculo institucional.
Desde el punto de vista técnico, la Sociedad ha desarrollado consensos y documentos científicos con metodologías rigurosas, los cuales han sido evaluados por el ministerio. Esto ha permitido, por ejemplo, la incorporación de nuevos fármacos en las garantías explícitas en salud, particularmente en pacientes con diabetes, contribuyendo a estandarizar el manejo clínico y a fortalecer la prevención.
El reconocimiento de la seriedad y solidez del trabajo científico ha sido clave para que estas recomendaciones se traduzcan en políticas públicas concretas.
- ¿Qué acciones considera prioritarias para avanzar en equidad en el acceso a terapias renales, trasplante y atención integral del paciente?
Uno de los puntos centrales es continuar incorporando tratamientos que realmente logren retrasar la progresión de la enfermedad renal. Esto tiene un impacto directo tanto en la evolución clínica como en la calidad de vida de los pacientes.
En el ámbito del trasplante, es fundamental seguir fortaleciendo la procuración de órganos y promover activamente la donación. Junto a ello, resulta indispensable educar a la población, de modo que los propios pacientes y sus familias puedan exigir un acceso oportuno a terapias efectivas.
Desde la sociedad, el compromiso es seguir aportando evidencia científica sólida que respalde las decisiones de salud pública.
- ¿Cómo visualiza el futuro de la nefrología en los próximos diez años y cuál espera que sea el legado de la sociedad en este proceso?
Probablemente sea ambicioso pensar que el número de pacientes renales disminuirá de manera significativa. Sin embargo, el objetivo es lograr retrasar la entrada a diálisis durante varios años, mejorar la calidad de vida, reducir la mortalidad cardiovascular y disminuir la mortalidad global asociada.
El legado que se espera dejar es una población mejor informada. La prevención debe seguir siendo el eje central de todas las estrategias futuras.
Por María Ignacia Meyerholz