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27 Junio 2022

Dra. María José Figueroa Sgro:

“La insatisfacción corporal es uno de los principales factores de TCA"

Para prevenir y tratarla precozmente es necesario construir una relación sana con el cuerpo y mejorar la autoimagen educando a niños desde la primera infancia, padres y comunidad escolar. 

"Opinar sobre otro se ha vuelto costumbre. Sin embargo, por más buena intención que alguien tenga, se debe ser cuidadoso al momento de hablar sobre la apariencia física de un tercero. Un simple comentario, juicio o burla puede terminar afectando la seguridad y autoestima y  condicionar un futuro trastorno de la conducta alimentaria (TCA)", explica la médico familiar y nutrióloga María José Figueroa Sgro, jefa del Programa de TCA del Centro de Adolescencia de Clínica Alemana. 

Cuando devolvía su beca en la Unidad de Niños y Adolescentes con Necesidades Especiales de Atención en Salud (NANEAS) en el Hospital Sótero del Río se dio cuenta que necesitaba saber más sobre nutrición clínica. "Cursé un magíster en la Universidad Católica, donde había una rotación por TCA y me encantó. En el segundo año hice una pasantía más larga por el equipo y me quedé trabajando desde 2014 hasta 2019".

El aumento de la condición durante la pandemia y la idealización del cuerpo a través de las redes sociales, la llevaron a crear la campaña "No se habla del cuerpo de otros" que busca sensibilizar sobre la relevancia de no juzgar el aspecto de los demás, fomentar la alimentación intuitiva y mostrar la diversidad de físicos. 

- ¿Cuáles son los principales TCA en Latinoamérica?

Los más frecuentes son los trastornos inespecíficos. Sin embargo, dentro de los más categorizados están los atracones, luego le siguen la bulimia y anorexia. Pero en orden de importancia y gravedad, por las consecuencias clínicas que conlleva, a esta última debemos pesquisar y tratar precozmente. 

Previo a la pandemia, se estimaba que 3% a 4% correspondía a trastornos por atracón, 2% a bulimia y 1% a anorexia. Esta prevalencia ha tendido al alza. Si bien no contamos con la estadística vemos un aumento en las consultas entre un 30% a 50% a nivel global. Por ejemplo, en Australia las hospitalizaciones por anorexia se incrementaron en casi 104% y en Estados Unidos se cuadriplicaron las consultas médicas por TCA, en particular, por anorexia nerviosa. Estos trastornos eran mucho más frecuentes en mujeres y ahora entre 20% a 30% de ellos se da en hombres. 

- ¿Cómo influyó la pandemia en el desarrollo de estas patologías?

Los TCA aumentaron significativamente en pandemia. La alimentación es un regulador emocional. A lo largo de la vida vamos desarrollando la capacidad de modular e influir en nuestra experiencia utilizando estrategias cognitivas, fisiológicas o conductuales. En la adolescencia, los amigos, rutinas, hobbies o actividad física forman parte de ellas. Durante los periodos de cuarentena, muchos vieron alterado su diario vivir y la comida tuvo un protagonismo, porque podíamos acceder fácilmente a ella. 

En aquellos jóvenes más estructurados, los alimentos pasaron a ser aquello que podían controlar. Este grupo comenzó a contar las calorías que consumía y gastaba para reducir la ansiedad y en ellos aparecieron trastornos restrictivos como bulimia y anorexia. Por otro lado, en personas que, son más ansiosas, la comida fue el generador de placer. Frente a situaciones de estrés, agobio o tristeza tuvieron más descontrol con la alimentación y comenzaron con atracones. 

- Estamos viviendo una especie de "cultura dietética" que impone mandatos ideales en nombre de la salud…

Existe un tema asociado al salutismo donde se establece que, al comer sano, realizar ejercicio, tener un índice de grasa corporal (IMC) en ciertos rangos y reducir el peso, se pueden manejar casi todas las patologías. Es decir, el esfuerzo individual y la disciplina en el cuidado del cuerpo garantizan que se consiga una salud óptima. Los médicos, algunas veces, caemos en eso porque nos han formado de esa manera. Es la primera indicación que damos sin poner en contexto al paciente e ignorando las variables o factores biopsicosociales que influyen en su falta de bienestar. Al centrar el problema en la baja de peso sabiendo que las dietas no dan resultados (95% de los pacientes que se someten a una dieta recupera el peso perdido en un plazo de 5 años) terminamos con la deserción de ese paciente y lo más importante con la pérdida de su salud. 

- ¿De qué manera la comunidad médica aborda esta problemática?

Las guías canadienses para el manejo de la obesidad ya incorporan algunos conceptos importantes sobre el estigma por peso, que se refiere al descrédito moral que experimentan las personas con peso alto o cuerpos más grandes en todos los ámbitos de la vida, incluso cuando asisten a una consulta médica y que tiene un gran impacto en la salud física y emocional de quienes lo sufren. Además, destacan que esta patología no debe definirse por el IMC, sino por los efectos negativos que puede tener este "exceso de adiposidad" en la salud. Si este no afecta, no hay obesidad. 

- ¿Por qué el body shaming o la gordofobia pueden desencadenar estos trastornos?

Cualquier comentario, burla o juicio sobre la apariencia física de otro puede afectar la autoestima y seguridad, lo que lleva a una insatisfacción corporal y con ello a la intención de cambiar este cuerpo "defectuoso". Este es uno de los principales riesgos para el desarrollo de TCA y también un gatillante de trastornos del ánimo en la adolescencia o edad adulta, que también se pueden manifestar durante la infancia.

Este tipo de problemas surgen a partir de una autoimagen que no gusta y que está centrada absolutamente en el cuerpo y en los cánones de belleza y éxito impuestos por el entorno, sobre todo por las redes sociales. 

- ¿Cuál es la génesis de la campaña "No se habla del cuerpo de otros"?

En un chat del grupo de supervisión de La Casa Alta, centro dedicado al trabajo psicoterapéutico en adolescentes del que formo parte, y que pertenecen al Body Image Program (BIP) compartieron una foto de una chapita con un mensaje parecido. Encontré interesante la idea y mandé a confeccionar algunas que repartí durante unas jornadas y luego entre colegas, psicólogas y pacientes.

La buena reacción ante la frase hizo que esta campaña comenzara a difundirse a través del boca a boca y del compartir experiencias personales. Había un interés real por hablar sobre el tema. Eso me llevó a crear una cuenta en Instagram @nosehabladelcuerpodeotros, para informar sobre la importancia de la alimentación intuitiva, la diversidad de cuerpos y cómo generar una imagen corporal positiva. Algo que comenzó de manera sencilla se ha transformado en cerca de 20 mil chapitas repartidas, más de 13 mil seguidores y en una larga lista de solicitudes de charlas para colegios que se están preocupando sobre estas patologías prevalentes en las comunidades escolares. 

- ¿Cómo fortalecer la autoestima sobre el cuerpo desde la primera infancia?

Los niños no son conscientes de si alguien es más alto o delgado, lo aprenden de los adultos que constantemente recalcamos estas diferencias y, la mayoría de las veces, de manera negativa. En ese sentido, el trabajo que realiza la familia es fundamental. Dentro del núcleo deberíamos dejar de hablar del cuerpo a partir de las características físicas y concentrarnos en sus funcionalidades. El cuerpo nos ayuda a caminar, bailar, saltar o abrazar a quienes queremos. Si lo vemos de este modo, la autoestima no se basará en la apariencia, que va cambiando a lo largo de la vida, sino que en cosas tan profundas y valiosas como la personalidad.

Establecer una relación saludable con la comida para que ese pequeño se alimente sin culpa escuchando las necesidades propias e inculcar que existe diversidad de cuerpos desemboca en una imagen más positiva en su adolescencia. Si incorporamos estos conceptos estaremos previniendo muchos trastornos de la conducta alimentaria y de salud mental. 

Por Carolina Faraldo Portus