Dr. Miguel Camafort Babkowski:
"En hipertensión las señales son muy leves y hay que ir a buscarlas"
Ante una patología silenciosa, el desafío está en detectar a tiempo sus síntomas y trasladar la evidencia a decisiones clínicas simples y efectivas.
La hipertensión arterial (HTA) es uno de los desafíos más críticos para la salud pública global, afectando a millones de personas y consolidándose como el principal factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal.
Pese a ser una condición prevenible y controlable, su naturaleza silenciosa cronifica el daño orgánico antes de manifestar síntomas evidentes. Ante este escenario, el abordaje actual de la patología no solo exige reforzar las estrategias de prevención primaria y promover estilos de vida saludables, sino también adoptar las últimas tendencias terapéuticas, las cuales apuntan hacia la denervación renal en casos seleccionados y esquemas farmacológicos combinados de inicio temprano para alcanzar metas de control en menor tiempo [1].
Para el médico español Miguel Camafort, presidente del Grupo de Trabajo de Hipertensión y Corazón de la Sociedad Europea de Hipertensión y asesor internacional del Consejo de Prevención Cardiovascular de la Sociedad Interamericana de Cardiología (SIAC), contar con normativas claras y de fácil implementación es clave para que el cuerpo médico optimice la toma de decisiones, reduzca la inercia terapéutica y asegure mejores resultados clínicos.
"Las sociedades científicas deben ponerse de acuerdo para ofrecer una guía única, que sea fácilmente comprensible, práctica y que sus contenidos sean trasladables al médico de familia, que es el que atiende primero a los pacientes", comenta el profesor asociado de la Universidad de Barcelona y miembro de los centros de investigación CIBEROBN e IDIBAPS.
- ¿Cuál es la brecha más importante entre lo que está en una guía y lo que ocurre realmente en la práctica clínica?
Lo que intenta hacer el Grupo de Trabajo de Hipertensión y Corazón de la Sociedad Europea de Hipertensión es conocer en profundidad todas las características de un paciente hipertenso, con el objetivo de que estos cuadros disminuyan. Nosotros vemos al paciente, lo evaluamos, hacemos un tratamiento y al cabo de 10, 15 o 20 años, esa misma persona viene a la consulta de insuficiencia cardíaca.
Durante todo ese periodo el corazón se transformó desde un órgano normal a uno patológico. Lo que nos interesa saber a través de estudios con resonancia, con biomarcadores, es cuál es el mecanismo exacto, de qué manera podemos intervenir sobre él y cuáles son los mejores fármacos.
No todos los medicamentos logran que esa cardiopatía hipertensiva se detenga y no llegue a la insuficiencia cardíaca. Es como si fuéramos oncólogos y nos esperáramos a que el paciente ya tuviera una metástasis.
- ¿Qué señales de alarma pueden pasar desapercibidas para un médico que no es especialista?
El problema es que son muy leves y tienes que ir a buscarlas, porque estamos hablando de un asesino silencioso. La hipertrofia miocárdica no da ninguna señal. Y, es más, el remodelado cardíaco puede pasar por alto.
Entonces, nos pasamos de un corazón normal, que sería lo que la American Heart Association y el American College of Cardiology, identifican como estadio uno, es decir, tengo hipertensión y mi corazón no tiene ningún daño, al grado dos: mi corazón comienza a adaptarse a la hipertensión y está empezando a crecer el grosor de las paredes del miocardio. Esto no da señales. Y el electrocardiograma, que es algo que está disponible a todo el mundo, en su mejor caso tiene un 37% de fiabilidad.
Es decir, hay un 63% de pacientes que se nos escaparán. La inteligencia artificial probablemente nos ayudará, pero lo mejor que uno puede hacer es fijarse que esté con el tratamiento adecuado y con un perfil de control de presión. Y si es posible, ecocardiografía cuando lleva un largo tiempo sin llegar al control.
- ¿Cómo ha cambiado en los últimos años el abordaje del hipertenso con daño de órganos diana a nivel cardíaco?
En el sentido de utilizar medicamentos de primera línea que han demostrado reducir y solucionar lesiones de órgano diana. Y estos básicamente son los IECA/ARA-II por una parte y los calcioantagonistas, por otra. También los diuréticos de tipo tiazídico. Si no llegamos a control con dos, deberán ser tres.
Hay que evaluar al paciente idealmente una vez al mes, o bien cada tres. Si no ha llegado a presiones inferiores a 130, es decir, 129 o menos; o por debajo de 80, 79 o menos, debemos cambiar a dosis completa o a tres fármacos. Y si no llega, a cuatro, lo que indica que se trata de un caso de hipertensión resistente.
- ¿Cuáles son las diferencias más llamativas en el diagnóstico y en el tratamiento de la enfermedad en Europa y Latinoamérica?
El problema que tenemos es que los datos que disponemos en América Latina son parciales, que provienen de registros oportunistas y no hay grandes cohortes.
Por eso es tan importante el trabajo que llevará a cabo la SIAC, que es un registro de hipertensión en América Latina que intentará recoger datos fehacientes y evidencia sobre cuál es el perfil de pacientes en esta región.
Hay cosas que no están explicadas. Por ejemplo, en Europa no hay personas que vivan a 2.800 metros de altura. En Latinoamérica, sí. Una de las cosas que he aprendido es que el tratamiento de los migrantes que viven en España, que provienen de determinadas regiones, debe variar con respecto a lo que hago con los pacientes locales.
- ¿Cómo detectarlas?
A nosotros nos gusta vernos como los sastres de antes que hacían trajes a medida. Entonces, con cada uno de ellos hacemos un análisis muy fino. Por ejemplo, una figura que nos ayuda mucho es la enfermera de práctica avanzada, que llama a los pacientes a las dos o tres semanas para preguntarles por efectos adversos, les enseña a medirse la presión en casa y les da indicaciones de qué tipo de esfigmomanómetros son los que están validados.
Ellos, a través del correo electrónico, nos envían una lista de sus presiones. Así intentamos saber de forma precoz si están logrando un buen control de presión arterial y si les está sentando bien el fármaco, porque un medicamento que no sienta bien, finalmente lo abandonas.
- Usted es embajador del registro internacional Optipharm, ¿qué pregunta clínica intenta responder?
Esto nace de profesionales como Giuseppe Rosano, que es una figura fundamental de la insuficiencia cardíaca y la cardiología mundial; de Andrew Coats, un médico australiano-británico muy brillante; y Gianluigi Savarese, cardiólogo del Instituto Karolinska de Suecia. Trabajo con ellos y lo que intentamos con este registro es tener datos de todo el mundo. Me refiero a América, Asia, África y Europa.
Buscamos saber cómo es el manejo farmacológico y la evolución del paciente con insuficiencia cardíaca en cualquier parte del mundo. Nos preocupa mucho la inequidad.
Inequidad quiere decir que, si, por ejemplo, tú vives en Ecuador y vas a un hospital del seguro, hay un insumo que te va a tocar y es el que tú puedes tener. Que no va a ser a lo mejor Sacubitril-Valsartán, sino que Enalapril, porque es lo que está disponible.
Queremos tener una foto real de lo que está pasando en el mundo, en todos los continentes, qué tipo de pacientes son, si hay diferencias entre países, entre regiones, si hay diferencias en el manejo, cuánto nos falta para que las guías puedan llevarse a cabo.
Esto es el embrión de un proyecto que es mucho más ambicioso. Optipharm pretende ser parte de la Heart Success Foundation, que es una organización no lucrativa que está en Londres y que pretende ser una entidad científica, docente e investigadora.
- ¿Qué debería cambiar el manejo de la hipertensión en los próximos años?
La introducción de los nuevos fármacos. Los inhibidores de la síntesis de aldosterona y los inhibidores de la aldosterona sintasa. En este momento tenemos Baxdrostat y Lorundrostat, que son fármacos que están demostrando su eficacia en bajar la presión arterial. Además, están en marcha estudios en prevención de insuficiencia cardíaca y prevención cardiorrenal. También está disponible Zilebesirán, que es un inhibidor de la síntesis de angiotensinógeno a nivel genético.
Hay un montón de medicamentos que vienen y la innovación de los que ya tenemos es que cuentan con combinaciones cuádruples, vale decir, cuatro fármacos en una sola pastilla.
Referencia:
[1] Burlacu A, Kuwabara M, Brinza C, Kanbay M. Key Updates to the 2024 ESC Hypertension Guidelines and Future Perspectives. Medicina (Kaunas). 2025 Jan 23;61(2):193.
Por Óscar Ferrari Gutiérrez