JAMA
Estrategias clave para el manejo efectivo del dolor lumbar
Su prevalencia es alta, especialmente en mujeres, y requiere un tratamiento integral que abarque fisioterapia, intervenciones psicológicas y el uso de fármacos como AINE y relajantes musculares.
El dolor lumbar se define como un malestar localizado entre el margen costal y el pliegue glúteo inferior, que puede presentarse con o sin dolor en las piernas. Este problema afecta aproximadamente a 619 millones de personas en todo el mundo y es la principal causa de años vividos con discapacidad. Más del 90% de los pacientes con esta condición son diagnosticados con dolor lumbar inespecífico, mientras que los casos asociados a trastornos específicos de la columna son menos comunes.
Este estudio, liderado por el Dr. Aidan G. Cashin de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, tuvo como objetivo analizar la evidencia actual sobre la epidemiología, fisiopatología, evaluación clínica, pronóstico y tratamiento del dolor lumbar inespecífico, buscando mejorar la atención clínica.
Se realizó una revisión sistemática de artículos en inglés utilizando la base de datos PubMed entre 2005 y 2026. Se incluyeron 108 publicaciones relevantes, destacando 50 metaanálisis y 18 ensayos clínicos aleatorizados. Se dio prioridad a los ensayos que evaluaban la eficacia de intervenciones clínicas prácticas.
La prevalencia de la lumbalgia es mayor en mujeres (9.330 por cada 100.000) en comparación con hombres (5.520 por cada 100.000). Esta aumenta con la edad, alcanzando su punto máximo alrededor de los 85 años. Los factores de riesgo incluyen obesidad, síntomas depresivos, exposición laboral (como levantar objetos pesados), consumo de tabaco y enfermedades crónicas (como la diabetes).
El dolor se clasifica como agudo si dura menos de 6 semanas, subagudo entre 6 y 12 semanas y crónico si persiste más de 12 semanas. Aproximadamente el 72% de los pacientes con dolor agudo se recuperan en 12 meses, mientras que el pronóstico para el crónico es menos favorable, con solo el 42% de las personas experimentando alivio en ese mismo periodo.
Su manejo inicial, independientemente de su duración, implica tranquilizar al paciente acerca de la baja probabilidad de una enfermedad subyacente grave, discutir el tiempo previsto de recuperación y aconsejarle que se mantenga físicamente activo.
Para pacientes con dolor agudo, las terapias de primera línea incluyen la aplicación de calor, manipulación espinal, masajes y acupuntura. También se utilizan antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno y relajantes musculares como la ciclobenzaprina.
En el caso del dolor crónico, las intervenciones recomendadas incluyen ejercicio de cualquier tipo y terapias psicológicas, como la terapia cognitivo-conductual. Además, se sugiere optar por enfoques multidisciplinarios que integren programas de manejo del dolor y atención física y psicológica. En este contexto, los AINE deben considerarse como una opción de segunda línea.
Esta revisión subraya la necesidad de adoptar un enfoque clínico basado en la evidencia que asegure una gestión adecuada de los pacientes con dolor lumbar, contribuyendo a la mejora de sus condiciones de vida y bienestar general.
Fuente bibliográfica
Low Back Pain: A Review
Cashin AG, et al.
DOI: 10.1001/jama.2026.9631