JAMA
Artritis reumatoide: claves para la remisión temprana y el control del riesgo
El inicio precoz con metotrexato y la adición de biológicos o inhibidores de JAK logran el control clínico en la mayoría de los casos; no obstante, se requiere una gestión proactiva del riesgo cardiovascular y oncogénico a largo plazo.
Caracterizada por sinovitis simétrica erosiva, destrucción progresiva del cartílago y hueso subcondral, la artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune crónica que suele derivar en una discapacidad irreversible. Afecta al 0,53% de los adultos a nivel mundial con una incidencia anual de 11,8 por 100.000, siendo las mujeres la población predominante (proporción 2:1 a 3:1), principalmente entre los 55 y 75 años.
El objetivo de este estudio, encabezado por el Dr. Josef S. Smolen, de la Universidad Médica de Viena en Austria, fue sintetizar la evidencia sobre etiopatogenia, epidemiología, diagnóstico, farmacoterapia y pronóstico de la AR.
Se realizó una revisión narrativa basada en una búsqueda sistemática en PubMed/MEDLINE desde el inicio hasta el 6 de julio de 2026. Tras cribar 15.886 artículos y evaluar 620 en detalle, se seleccionaron 123 publicaciones altamente relevantes (46 ensayos clínicos aleatorizados, 28 estudios de cohorte, 11 revisiones sistemáticas/metaanálisis y 15 guías clínicas).
En cuanto a la etiopatogenia, la pérdida de tolerancia inmunitaria suele iniciarse en las superficies mucosas. En este nivel, la citrulinación mucosal estimulada por el tabaquismo incrementa el riesgo de desarrollar AR (OR= 1,34; IC 95%: 1,00–1,81; p= 0,05), mientras que la periodontitis eleva significativamente su incidencia (HR= 1,90; IC 95%: 1,57–2,30; p<0,001).
Respecto a su manejo, el abordaje basado en la estrategia treat-to-target —orientada a la remisión mediante ajuste estrecho— demostró una clara superioridad sobre el manejo convencional, alcanzando una respuesta ACR70 a los 18 meses del 71% frente al 18% (OR= 11,00; IC 95%: 4,50–27,00). Como pilar inicial, el metotrexato oral mostró una eficacia clínica equivalente a la vía parenteral en el logro de la respuesta ACR70 (OR= 0,75; IC 95%: 0,51–1,09), cuya combinación con glucocorticoides de ciclo corto alcanza tasas de remisión del 43% a los seis meses. Sin embargo, ante una respuesta insuficiente al metotrexato, la adición de fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad biológicos (bFARME) incrementa sustancialmente la probabilidad de alcanzar dicha respuesta en comparación con la monoterapia (OR= 1,82; IC 95%: 1,45–2,28). Por su parte, la eficacia de los inhibidores de Janus quinasa (iJAK) combinados frente al placebo mostró tasas de respuesta ACR20 variables según la molécula, desde filgotinib (RR= 1,57; IC 95%: 1,25–1,97) hasta tofacitinib (RR= 2,02; IC 95%: 1,67–2,44).
No obstante, la alta eficacia de las terapias dirigidas exige balancear su perfil de seguridad. En estudios de farmacovigilancia comparativa, tofacitinib presentó un mayor riesgo de eventos cardiovasculares mayores (HR= 1,33; IC 95%: 0,91–1,94) y neoplasias malignas (HR= 1,48; IC 95%: 1,04–2,09) en comparación con los inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF).
Finalmente, en cuanto al pronóstico, la seropositividad para el factor reumatoide (RR= 2,07; IC 95%: 1,61–2,65) y para los anticuerpos anti-péptidos citrulinados (RR= 2,49; IC 95%: 1,96–3,15) constituye el principal factor predictor de progresión del daño radiográfico articular. Asimismo, la actividad inflamatoria persistentemente elevada incrementa la mortalidad en estos pacientes, lo que se refleja en un mayor índice de mortalidad estandarizada tanto en mujeres (SMR= 1,50; IC 95%: 1,30–1,70) como en hombres (SMR= 1,40; IC 95%: 1,20–1,60).
En resumen, la terapia de primera línea para la artritis reumatoide es el metotrexato, considerando la adición de glucocorticoides como tratamiento adyuvante. Para los pacientes que no alcanzan la remisión con este esquema inicial, la adición de FARME biológicos o inhibidores de JAK eleva las tasas globales de remisión o baja actividad de la enfermedad al 80%.
Fuente bibliográfica
Rheumatoid Arthritis in Adults: A Review
Smolen JS, et al.
DOI: 10.1001/jama.2026.15455