Prevención del suicidio desde el acompañamiento
La iniciativa de la Fundación Círculo Polar reunió a personas de distintos ámbitos en un taller presencial orientado a reconocer señales de alerta, dialogar sin prejuicios y actuar oportunamente ante una crisis.
Con una convocatoria abierta y sin requerir experiencia previa, se realizó el Taller Presencial de Prevención del Suicidio, una instancia formativa impulsada por la Fundación Círculo Polar y liderada por su presidenta, Flávia Gal, junto a un equipo certificado por QPR Institute. El encuentro tuvo como objetivo entregar herramientas concretas para que cualquier persona pueda identificar situaciones de riesgo, acompañar desde la empatía y saber cuándo derivar a redes especializadas.
Uno de los ejes centrales de la formación fue el uso de experiencias reales, reflejo del trabajo cotidiano que realiza la fundación. Según explicó Gal, muchas familias conviven con trastornos del ánimo que pueden incluir episodios de suicidalidad, un fenómeno que se manifiesta en distintas etapas y que requiere ser abordado con información, lenguaje adecuado y ausencia de estigmas. "Hablar del tema sin miedo y con las palabras correctas es fundamental", recalcó, destacando la necesidad de generar conversaciones cuidadosas y respetuosas.
El concepto de gatekeeper, entendido como "guardián de la vida", también fue parte del enfoque del taller. Desde esta mirada, el conocimiento se convierte en una herramienta clave para prestar esperanza y acompañar a quienes atraviesan momentos de profunda vulnerabilidad, reforzando la idea de que cualquier persona puede cumplir un rol preventivo dentro de su entorno.
Desde la Fundación Círculo Polar, esta actividad se inserta en una labor sostenida de apoyo comunitario y psicoeducación. Así lo explicó su director ejecutivo, Diego Márquez, quien destacó el crecimiento de la organización y su impacto directo en la vida de miles de personas. Actualmente, la fundación cuenta con una comunidad cercana a los 7.000 inscritos, de los cuales alrededor de 1.500 participan activamente en círculos de apoyo entre pares.
Estos espacios, conformados por grupos reducidos y acompañados por monitores con experiencia vivida, representan el núcleo del trabajo de la institución. "Ese es el corazón de la fundación", afirmó Márquez, subrayando que el acompañamiento se construye desde vínculos horizontales, donde el cuidado es mutuo y el facilitador también puede ser contenido.
La jornada permitió además reflexionar sobre los pilares que sostienen una mejor calidad de vida en personas con trastornos del ánimo: el tratamiento farmacológico cuando es necesario, la psicoterapia, la psicoeducación y el apoyo de pares.
Con este taller presencial, la Fundación Círculo Polar reafirmó su compromiso con la prevención del suicidio desde una perspectiva comunitaria, accesible y basada en el aprendizaje compartido, poniendo en valor el acompañamiento informado como una herramienta clave para el cuidado de la vida.