La poesía encuentra un espacio en el ejercicio de la medicina
Tras una extensa trayectoria clínica desarrollada en distintos países, el médico familiar y ginecoobstetra Lázaro Pérez reunió en un libro de poemas las vivencias y reflexiones que surgieron del encuentro con sus pacientes.
Tras una trayectoria profesional que lo llevó a ejercer la medicina en Cuba, Nicaragua, Sudáfrica y Chile, el doctor Lázaro Pérez decidió dar forma a una vocación que lo había acompañado desde la infancia: la escritura. El resultado fue "Poesías. Latidos para el corazón", una obra en la que reúne experiencias, emociones y reflexiones nacidas tanto de su historia personal como del contacto cotidiano con los pacientes.
Aunque la publicación del libro es reciente, el interés por escribir surgió mucho antes de dedicarse por completo a la medicina. Recuerda que, siendo niño, colaboró con una revista juvenil y que, con los años, encontró en la escritura una forma de expresar las vivencias que marcaron distintas etapas de su vida. Más adelante también incursionó en la divulgación médica, publicando artículos en un periódico comunitario chileno, una experiencia que, pese a su corta duración, reforzó su interés por comunicar. Décadas después decidió retomar ese sueño y, tras un proceso editorial, logró publicar su primer libro de poesía.
Su recorrido profesional y humano fue moldeando esa mirada. Haber trabajado en distintos países y convivido con diversas culturas le permitió conocer realidades, paisajes e historias que, con el tiempo, encontraron un lugar entre sus versos. "Puedes cambiar de país, pero el amor es el mismo. Independiente del lugar donde vivas, el color de tu piel o el idioma que hables, las emociones son universales", comenta, convencido de que los sentimientos trascienden las fronteras y constituyen un lenguaje común.
Esa forma de entender la condición humana también ha guiado su ejercicio profesional. Asegura que siempre procuró tratar a cada paciente como le gustaría ser tratado, convencido de que escuchar con atención permite comprender no solo los síntomas físicos, sino también las preocupaciones, emociones y circunstancias que muchas veces influyen en la enfermedad. "Muchas veces la mente habla por el cuerpo", sostiene, enfatizando que una comunicación empática favorece una atención más integral y fortalece la adherencia a los tratamientos.
Si bien reconoce el impacto que han tenido los avances tecnológicos en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, considera que la relación entre médico y paciente continúa siendo un componente insustituible de la práctica clínica. En ese contexto, afirma que la empatía y el uso adecuado de las palabras siguen siendo herramientas esenciales para generar confianza y acompañar a quienes enfrentan un problema de salud. "La diferencia entre un robot y un humano es que el robot puede decir 'te amo'; el humano puede hacerte sentir ese amor", reflexiona.
En las páginas de Poesías. Latidos para el corazón; el doctor Pérez aborda experiencias vinculadas al amor, la pérdida, la esperanza, la soledad y otras etapas de la vida que observó durante años de ejercicio profesional. Cada poema, explica, nace de una historia real o de una emoción compartida en la consulta, con la intención de ofrecer un espacio de reflexión y recordar que el arte y la medicina comparten un mismo propósito: acercarse a la experiencia humana desde la sensibilidad y la escucha.
Dr. Lázaro González Rodríguez