El silencioso impacto cardiovascular de la obesidad infantil
El exceso de peso en la niñez puede generar modificaciones estructurales cardíacas. Detectar estos cambios antes de que se vuelvan irreversibles es clave para reducir el riesgo futuro.
Según el Mapa Nutricional 2024 de Junaeb, cerca de la mitad de los estudiantes en Chile presenta algún grado de sobrepeso u obesidad [1]. Una cifra alarmante que anticipa un aumento significativo del riesgo cardiovascular en esta generación.
Así lo advierte la doctora Gloria Riveros, cardióloga pediátrica y jefa del equipo de cardiología del Hospital de La Serena. "El aumento sostenido de la obesidad está adelantando la aparición de enfermedades que antes se observaban casi exclusivamente en adultos, como es el caso de la hipertensión arterial y la diabetes tipo 2".
En niños y adolescentes con obesidad, la evidencia científica ha demostrado cambios estructurales relevantes en el corazón. Uno de los principales es la hipertrofia del ventrículo izquierdo, es decir, un engrosamiento de sus paredes como mecanismo de adaptación frente a la sobrecarga hemodinámica que impone el exceso de peso. Este proceso puede generar una remodelación cardíaca progresiva, incluso en menores que no presentan alteraciones metabólicas evidentes.
"La persistencia de la obesidad es uno de los mayores factores de riesgo, ya que cerca del 80% de los adolescentes con obesidad la mantendrán en la adultez. Y aunque el perfil lipídico logre normalizarse, parte del daño vascular temprano puede no revertirse completamente", explica la especialista.
Diversos estudios han identificado el índice de masa corporal (IMC) en la infancia como un predictor independiente de hipertrofia ventricular en la vida adulta. "Se estima que los niños con obesidad presentan entre un 30% y un 40% mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular o sufrir un accidente cerebrovascular en etapas posteriores de la vida", agrega.
La posibilidad de revertir estos cambios depende, en gran medida, de la precocidad de la intervención. Antes de que el daño vascular y estructural se vuelva permanente, las estrategias basadas en modificaciones del estilo de vida —alimentación equilibrada, actividad física regular y apoyo familiar— son fundamentales. En casos seleccionados y bajo estricta indicación médica, pueden considerarse intervenciones farmacológicas o quirúrgicas.
Más allá de ser un simple factor de riesgo, la obesidad infantil constituye una condición que puede generar daño cardiovascular silencioso y progresivo, con una ventana de intervención limitada. De ahí la importancia de un abordaje multidisciplinario, que combine prevención, pesquisa precoz y acompañamiento empático tanto del niño como de su entorno familiar.
Bibliografía:
[1] Junaeb. (2025). Mapa Nutricional 2024: La mitad de los estudiantes padece de sobrepeso y obesidad. Recuperado de: https://www.gob.cl/noticias/mapa-nutricional-2024-mitad-estudiantes-padece-sobrepeso-obesidad/