Claves para evitar un golpe de calor en verano
Hidratación constante, protección solar adecuada y evitar la exposición en horas críticas son algunas de las medidas que pueden marcar la diferencia entre disfrutar el verano o sufrir una emergencia médica.
Con la llegada del verano, la prevención y las medidas de autocuidado son fundamentales para evitar complicaciones y cuadros graves asociados a las altas temperaturas. Especialmente, los golpes de calor.
Piel caliente, enrojecida, seca o excesivamente húmeda; pulso acelerado y fuerte; dolor de cabeza intenso; mareos y náuseas; confusión o desorientación; y pérdida de conciencia o desmayos son sus principales síntomas.
Ante alguno de ellos, es clave actuar de forma oportuna: trasladar a la persona a un lugar fresco y sombreado, aplicar paños o agua fría para disminuir la temperatura corporal, no administrar líquidos por vía oral y acudir al centro de salud más cercano.
Sin embargo, esta emergencia médica se puede prevenir con medidas simples. Para ello, se recomienda no exponerse al sol por periodos prolongados, sobre todo entre las 11:00 y las 17:00 horas. Es importante mantener una hidratación permanente a lo largo del día, priorizando el consumo de agua.
El protector solar debe ser factor 30 o superior, aplicado al menos 30 minutos antes de la exposición y reaplicado cada 2 o 3 horas. A su vez, la ropa liviana, colores claros, telas frescas, sombreros y lentes de sol son la mejor opción para los días de calor.