Dra. Natalia Rivera Knight:
“Es un error pensar que el niño superó el asma y quitar el medicamento”
La interrupción abrupta de terapias y falta de adherencia puede favorecer recaídas, crisis y mayor uso de servicios de salud en la población pediátrica chilena.
Se trata de una de las enfermedades crónicas más frecuentes en Chile y afecta a cerca del 20% de los niños. En el marco del Día Mundial del Asma, conmemorado cada 5 de mayo y cuyo lema este año es "Acceso a corticoides inhalados para todo paciente asmático", la discusión se centra en garantizar tratamientos efectivos y equitativos, en un escenario donde persisten diferencias entre el sistema público y privado.
El manejo de esta patología enfrenta desafíos asociados al diagnóstico en edades tempranas, la continuidad de los tratamientos y el impacto de factores externos.
Con una trayectoria académica y clínica ligada a la Universidad de Concepción, donde obtuvo su título de médico cirujano; a la Universidad de Chile, donde se especializó en pediatría; y a la Pontificia Universidad Católica, institución en la que cursó un postgrado en enfermedades respiratorias infantojuveniles, la doctora Natalia Rivera Knight, broncopulmonar infantil del Hospital Base San José de Osorno y presidenta de la Sociedad Chilena de Neumología Pediátrica, advierte que, si bien existen avances terapéuticos relevantes, aún persisten brechas importantes en el acceso a ciertas alternativas para la población infantil.
- ¿Qué preocupaciones existen en torno a esta patología?
Hay tres temas que son relevantes. Primero, la poca conciencia que existe de parte de las familias y los pacientes y, por ende, la mala adherencia hacia el tratamiento con corticoides inhalados, que son la base y que disminuye la mortalidad. Segundo, la dudosa calidad de algunos inhaladores que, por precio, son los que mayormente se les entregan a los usuarios del servicio público y eso representa una inequidad enorme con aquellos del sistema privado.
Un tercer factor, pero que afecta a un pequeño grupo, son aquellos con asma grave, ellos son los que más utilizan los sistemas de salud, tienen mayor número de hospitalizaciones, faltan a clases y tienen mala calidad de vida. Para ellos contamos con medicamentos biológicos, que son terapias de precisión que tienen excelente resultado.
- ¿Ha cambiado la prevalencia?
Ha aumentado. Actualmente afecta al 20% de los niños chilenos, es decir, 1 de cada 5 padece asma. Además, la distribución no es homogénea, según estudios realizados en la región de la Araucanía, esta patología es más predominante en el sur del país.
- ¿Cuál es el principal desafío para alcanzar un diagnóstico oportuno?
El que no exista un examen único y estandarizado para confirmar o descartarla. Esto se hace con la clínica, los síntomas, los episodios de exacerbaciones y los antecedentes familiares. Eso es algo muy difícil porque se requiere expertise de los profesionales y que las familias brinden información verídica cuando se les está evaluando, además de recordar detalles de los eventos que han tenido sus hijos. Existen variedad de mitos que están arraigados en la población y que cuesta visibilizarlos cuando se evalúa a un paciente con asma frente a los padres.
- ¿Cómo ha evolucionado su tratamiento?
Contamos con inhaladores muy buenos y potentes, que tienen muy poca tasa de efectos adversos. Sin embargo, no sacamos nada con tener los mejores, si la adherencia a ellos es mala. También, en los últimos años hemos tenido el boom de los medicamentos biológicos, que han revolucionado su manejo.
- Respecto a estos últimos, en qué casos se indican?
Se prescriben para aquellos con asma grave refractaria, que no responden a ningún inhalador a pesar de realizar bien la técnica y todos los días. Este grupo representa entre un 3% y 5% de los niños asmáticos, pero que generan un gran gasto para el sistema, sus familias y tienen muy mermada su calidad de vida. En el paciente adecuado controlan el asma hasta llegar prácticamente a la remisión.
- ¿Existen barreras de acceso?
Son medicamentos de un costo elevado, fuera del alcance de una familia chilena promedio. Desde diciembre de 2025 se encuentran asegurados por el GES a los adultos asmáticos, no así para los niños. Eso sí que es uninequidad.
Desde la Sociedad de Neumología Pediátrica estamos trabajando en ello junto con el Ministerio de Salud y la oficina del GES, además de ser apoyados por parlamentarios para que podamos asegurar estos fármacos a la población pediátrica que los necesite.
- ¿Qué impacto tienen factores como la contaminación ambiental o las infecciones respiratorias?
La polución irrita la vía aérea y la hace mucho más susceptible a enfermarse. Las ciudades más afectadas son las del sur: Osorno, Temuco, Coyhaique, Padre Las Casas. Factores que inciden en ello son la quema de leña y biomasa. En estos sectores se concentra más del 80% de los pacientes con asma grave refractaria pediátrica. Eso se produce en gran medida por el humo.
Las infecciones respiratorias también juegan un rol importante. Mientras más expuesto se esté a los virus y menos se utilicen los inhaladores para controlarla, mayor es el riesgo. En el sur la temporada de frío, lluvia y humedad es mucho más larga que en la zona central. Por lo tanto, la circulación viral se inicia más temprano en el año y se acaba después. "El invierno empieza en marzo y termina en diciembre", así les digo a mis alumnos. Dura desde que entran los niños a clases hasta que se acaba el año escolar, y con ello, la circulación viral.
- ¿Qué errores frecuentes observa en el manejo cotidiano de esta afección?
Existe mucho desconocimiento sobre la correcta técnica inhalatoria, que es un punto importante para poder tener un buen tratamiento y control. Incluso, hay mucho desconocimiento de este tema por parte del personal de salud.
Otra equivocación frecuente es "confiar" en la sintomatología y suspender los medicamentos; así es como de repente el niño vuelve a caer en una crisis asmática hospitalizado.
- ¿Cuál sería su mensaje clave en el Día Mundial del Asma?
Preocuparse de que los pacientes utilicen los medicamentos tal como se les ha indicado y no confiarse al ver que el niño se ve bien. El error es suspender los fármacos pensando que "se le pasó el asma". Es importante aprender una buena técnica inhalatoria, consultar si hay dudas y mantener los controles al día.
Por María Ignacia Meyerholz