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20 Mayo 2019

Dra. Diana Yanine Salvador:

“Era importante cristalizar estos relatos en un texto de alto contenido humano”

Jefa del Programa de VIH/Sida del Hospital Regional de Talca participó en el lanzamiento del libro “La vida en positivo”, el cual recopila testimonios anónimos de pacientes del recinto asistencial.

Se estima que a nivel mundial 36,7 millones de individuos vivían con VIH a fines de 2016. Ese mismo año 1,8 millones de personas contrajo el virus, mientras que un millón perdió la vida a causa de la enfermedad. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde el inicio de la epidemia se calcula que 78 millones de personas se han infectado y 35 millones han muerto.

El último informe de ONU Sida, realizado en 2017, situó a Chile como uno de los diez países con mayor incidencia del virus, con un aumento de 50 por ciento o más casos reportados entre 2000 y 2017. La revisión planteaba que cerca de 30 mil personas eran portadoras y desconocían su estado, proyecciones que se hicieron con un porcentaje de 0,5% de resultados positivos. Recientemente, el Ministerio de Salud confirmó siete mil nuevos casos durante 2018.

Una realidad preocupante y que conlleva un trasfondo humano y social que merece ser conocido para que la enfermedad pueda ser vista desde una perspectiva diferente. Contar esas historias humanas tras la patología es el propósito del libro titulado “La vida en positivo, relatos anónimos de personas viviendo con VIH”.

El texto recopila experiencias de nueve pacientes del Hospital Regional de Talca, lugar donde se realizó su lanzamiento oficial y en el cual cerca de 800 hombres, mujeres y niños se someten a triterapia.

“Invitamos a toda la comunidad a leer este libro, porque lo que más nos hace falta es educación. Educar en cómo se previene esta enfermedad, porque muchos desconocen el riesgo de contraerla y está ahí latente. Hay mucha discriminación e ignorancia y eso nos ha llevado a que la incidencia en nuestro país sea una de las más elevadas en Sudamérica”, asegura la doctora Diana Yanine Salvador, jefa del Programa de VIH/Sida del Hospital Regional de Talca.

- ¿Cómo surgió la idea de elaborar esta publicación?

Este libro surgió a raíz de talleres con pacientes VIH positivo, que fueron organizados por la psicóloga del equipo Malva Vergara, en conjunto con las químico farmacéuticas María Pía Muñoz y Jessica Rodríguez. En estos talleres, verdaderas catarsis para los pacientes, se tuvo la idea de plasmar en un libro las historias compartidas en el grupo.

- ¿Cuál es el objetivo del equipo que menciona y quiénes lo integran?

Desde mi llegada a Talca como especialista en dermatología e infecciones de transmisión sexual y VIH, me correspondió organizar el policlínico de atención a estos pacientes, para lo cual contaba con una pequeña infraestructura y personal técnico que me apoyaba.  Así, como jefa de Programa de VIH, iniciamos en 1990 la atención a los primeros pacientes de la Región del Maule. Con el paso de los años y el aumento del número de pacientes, nos fuimos convirtiendo en un equipo multidisciplinario, que brindamos una atención integral al paciente VIH positivo.  Así, se fueron incorporando otros médicos, enfermeras, matronas, psicóloga, químico farmacéuticos, asistente social y técnicos paramédicos, conformándose un gran grupo con mucha capacidad de trabajo y con mucha sensibilidad frente al tema.

- En cuanto a los estigmas y prejuicios que rodean al VIH, ¿nuestra sociedad ha ido cambiando hacia una mirada más integradora o en general se mantiene el rechazo hacia a las personas enfermas?

Al inicio de esta epidemia, las expectativas de vida eran muy limitadas. Los pacientes se sometían a un diagnostico lapidario, que tenía un tremendo trasfondo social. Eran marginados, abandonados por una sociedad ignorante y llena de prejuicios. Aislados por sus propios familiares, estos pacientes debían hacer de su crisis un recurso para crecer, rearmarse, superarse y proyectarse.

Trabajar en la atención y ayuda de estos pacientes, ha sido muy gratificante y lleno de aprendizaje mutuo. Tanto los enfermos como los médicos tratantes estábamos frente a una patología nueva, con alta tasa de morbi-mortalidad, con un pronóstico incierto y un tratamiento primero inexistente y luego medicamentos llenos de efectos adversos. Nosotros como equipo tratante canalizamos nuestros esfuerzos para que los pacientes logren resignificar la enfermedad. Sacar el foco de la victimización, empoderarlos en el recurso más que en el déficit.

- ¿De qué manera el libro puede contribuir a disminuir esta discriminación?

Cada paciente nos muestra en este libro el largo camino en el difícil proceso de sanación. Como ellos hicieron de esta catástrofe una oportunidad de crecimiento. Son relatos potentes frente a los cuales nadie queda indiferente. Como dice Eduardo Galeano, gran escritor uruguayo, habitamos en un mundo gobernado por el miedo. El miedo nos amenaza. Los relatos de este libro ayudarán a otros a vencer el miedo, a superar mitos y tabúes. Es lectura aconsejable para pacientes, familiares y equipos tratantes.

- Entiendo que el texto también persigue otro fin: sensibilizar a la población en relación a la importancia del autocuidado y prevención…

La educación en este tema es muy importante. La población debe conocer cómo se previene la transmisión del virus, cuándo es contagioso, qué hacer frente a las dudas de contacto reciente, qué tratamientos existen, dónde acudir. En este sentido, nosotros como equipo, tenemos múltiples actividades de capacitación y campañas de prevención que apuntan a esos objetivos. Primerísima necesidad es la prevención, luego estimularlos a hacerse el examen con el objetivo de contar con un diagnóstico precoz y tratamiento para todos.

Claramente este libro nos acerca al tema y a todas sus aristas, por eso era importante cristalizar estos relatos anónimos en un texto de alto contenido humano, hermoso y de fácil lectura.

Tenemos pacientes con más de 20 años de tratamiento, conviviendo con el virus, reinsertados en la sociedad, trabajando, constituyendo familias, con madres de hijos sanos, gracias a las medidas de prevención de transmisión vertical. Tarea titánica que ha sido exitosa en el tiempo, gracias a los nuevos tratamientos de triterapias con antirretrovirales, haciendo de esta enfermedad una patología actualmente casi curable. Pero en sus inicios era catastrófico y los pacientes sentían un futuro muy oscuro.

Esta publicación permite concentrar las emociones que generan los lazos y vínculos en un aprendizaje compartido por pacientes y equipo tratante.

- Especialistas plantean que durante los últimos años la población, particularmente adolescente, ha perdido el “miedo” de contraer la enfermedad… ¿qué piensa usted al respecto?

La Organización Mundial de la Salud tiene como objetivo la campaña 90/90/90/.  Esto significa, 90% de los pacientes positivos detectados, 90% de ellos con acceso a triterapia y 90% de los pacientes mantenidos con cargas virales indetectables. Esto último imprescindible para detener la transmisión del virus.

En Chile tenemos un problema grave. No solo ha aumentado el número de casos infectados, sino además existe un 50% de ellos que aún no se diagnostican. Por esto es importante invitar a los jóvenes a hacerse el test rápido. El grupo etario más afectado es el de 20 a 29 años. Como equipo tratante del Hospital Regional de Talca implementamos una campaña que se inició en 2017, pioneros en Chile, para realizar test rápidos gratis en las comunidades universitarias. Visitamos todas las universidades e institutos de la ciudad, educando, pesquisando a los jóvenes, quienes accedieron en forma masiva a realizarse el examen.

Aplicamos una encuesta y en ella vimos muchos factores de riesgo de los jóvenes, especialmente el no uso de preservativo. Pareciera ser que la existencia de terapia hizo que se relajaran las medidas de prevención. El uso de preservativos es una medida básica y altamente difundida en todos los países, menos en Chile. Esto es inaceptable, los gobiernos han fallado en la educación general sexual, ya que ésta debe iniciarse en los colegios a muy temprana edad. En nuestro país, por falta de educación en prevención, han aumentado también muchísimo otras infecciones de transmisión sexual, como la sífilis, gonorrea y virus papiloma (condilomas o verrugas), el cual es demostradamente oncogénico.

- ¿Cuál es el escenario epidemiológico y prevalencia en Chile?

Chile, según denominación de ONU Sida, tiene una epidemia de VIH concentrada, lo que significa que la magnitud de la infección es mayor en grupos de población determinados y no se ha establecido en población general, como es el caso de África y algunas zonas de Asia.

La prevalencia estimada en población general alcanza a 0,5 por ciento, mientras que en hombres que tienen sexo con hombres se estima en 15,7% y en población trans una cifra cercana a 30 por ciento. Según estas últimas estimaciones, en el país viviría un total de 65 mil personas con VIH, y el número estimado de nuevas infecciones al año es de 5.212 casos, con un rango mínimo de 4.399 y rango máximo de 5.833. De acuerdo a información del Instituto de Salud Pública (ISP) se han diagnosticado con serología positiva 41 mil personas.

Se trata de una enfermedad que afecta a todas las edades del ciclo de vida, sin embargo, el principal grupo afectado es el de 20 y 49 años, principalmente concentrado en el grupo de 20 a 29 años. El grupo de adolescentes (15 a 19 años) y el de adultos mayores (60 y más años) muestran estabilización de sus tasas en los últimos cinco años.  Estos datos se originan del análisis de la notificación de casos realizada por el Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud.

En este contexto, el incremento en el uso del preservativo, constituye un objetivo sanitario y está incluido entre las metas propuestas en la Estrategia Nacional de Salud.  Su uso en el inicio sexual se considera un predictor de uso futuro, por lo que su seguimiento es clave para evaluar avances en los cambios y conductas sexuales.  Se observó un impacto positivo entre adolescentes de 15 a 19 años, en quienes aumentó de un 50,1% en 2006 a 69,1% en 2016.

- ¿Cómo califica la experiencia en su cargo y cuáles han sido los principales avances materializados durante su gestión?

Como jefa del Programa de VIH/Sida del Hospital Regional de Talca me siento muy contenta de los objetivos logrados gracias a este equipo multidisciplinario que se ha comprometido con todos y cada uno de los pacientes, un equipo que trabaja con solidaridad, sensibilidad y mucho conocimiento técnico. Participamos en la Fundación del Grupo Sida Chile, entidad nacional que aglutina a todos los servicios públicos que atienden a personas viviendo con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana.

Por Óscar Ferrari Gutiérrez

Mundo Médico

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