Dr. Iván Perales Cabezas:
“El bypass cerebral permite evitar consecuencias neurológicas devastadoras o fatales”
La técnica aumenta el flujo sanguíneo hacia zonas cerebrales en riesgo y reduce considerablemente la posibilidad de nuevos eventos cerebrovasculares en pacientes cuidadosamente seleccionados.
En marzo de 2026, el Hospital San Pablo de Coquimbo llevó a cabo por primera vez en la región un bypass cerebral, un hito quirúrgico liderado por el equipo de neurocirugía. Después de un primer infarto cerebral, un paciente de 45 años volvió a presentar pérdida de fuerza en un brazo y una pierna, además de dificultad para hablar: señales de que el flujo sanguíneo hacia su cerebro seguía comprometido y requería de este procedimiento.
Antes de contar con esta alternativa, las personas en esta situación solo recibían tratamiento farmacológico. Sin embargo, este no eliminaba el riesgo de otro episodio, que podía provocar secuelas graves o incluso la muerte. Gracias al fortalecimiento del Servicio de Neurocirugía, Coquimbo cuenta hoy con una técnica capaz de reducir el riesgo de un nuevo evento cerebrovascular en casos seleccionados [1].
"Es una cirugía de alta complejidad para revascularizar territorios cerebrales o aumentar el flujo sanguíneo cerebral cuando existe riesgo de que su disminución provoque un infarto. Su indicación es más bien preventiva: evitar que un territorio quede disminuido o sin flujo sanguíneo", detalla el doctor Iván Perales, neurocirujano especialista en neurocirugía vascular y base del cráneo en microcirugía en el Hospital de Coquimbo y Clínica Red Salud Elqui, coordinador del capítulo de neurocirugía vascular de la Sociedad de Neurocirugía.
- ¿Cuál es su principal objetivo terapéutico?
Se utiliza en dos escenarios, principalmente. El primero es aquel en que una arteria tiene alguna anomalía y ese segmento debe sacrificarse. Por lo tanto, se debe realizar un bypass como terapia de reemplazo de la circulación cerebral. Uno mucho más frecuente es cuando el cerebro tiene una reducción del flujo sanguíneo debido a una arteria obstruida, siendo la causa principal la aterosclerosis.
La patología aterosclerótica es sumamente prevalente en pacientes con comorbilidades que afectan su sistema cardiovascular, como hipertensión, diabetes, obesidad y sedentarismo. Estos son propensos a sufrir accidentes cerebrovasculares isquémicos por esta disminución, y es aquí donde algunos, bien seleccionados, pudiesen beneficiarse de esta técnica, que tiene el objetivo de aumentar el flujo sanguíneo cerebral y evitar que el territorio se infarte.
- ¿Qué vasos sanguíneos se conectan en esta cirugía?
Existen distintos tipos de bypass cerebral. El más utilizado es el que va desde la arteria temporal superficial —extracraneal— anastomosada con la arteria cerebral media, vaso sumamente importante por su rol en la irrigación de gran parte del tejido cerebral, principalmente los lóbulos frontal, temporal y parietal.
- ¿Cuáles son las principales patologías que pueden derivar su indicación?
Principalmente, en enfermedades que tienen una disminución del flujo cerebral, como la de moyamoya. Esta es congénita y se caracteriza por una reducción en el calibre de las arterias del cerebro, con pacientes propensos a infartos o hemorragias cerebrales. En ellos, está indicado aumentar el flujo a través de una revascularización directa, el bypass.
Los aneurismas cerebrales complejos que no pueden reconstruirse mediante clipaje son una de ellas. Estos deben excluirse de la circulación, y ese segmento arterial "enfermo" debe baipasearse. También cuando existe una arteria con una obstrucción parcial o total, ya sea por arteriosclerosis, por alguna causa congénita o por un aneurisma disecante que obstruya el paso sanguíneo.
- ¿Cuáles son los criterios que determinan al candidato para esta intervención?
No todos los pacientes con disminución del flujo sanguíneo cerebral son elegibles. Tras un estudio muy acucioso y multidisciplinario, deben cumplir con los criterios para someterse a este procedimiento. La evaluación incluye exámenes de última tecnología, como la resonancia de perfusión —una modalidad avanzada de neuroimagen interpretada por neurorradiología— y estudios angiográficos, que son invasivos y de carácter dinámico.
Se selecciona así a quienes tendrían un beneficio real al aumentar el flujo sanguíneo cerebral: un territorio hipoperfundido, pero con altas posibilidades de salvarse, es decir, con zona de penumbra. En otras palabras, que esté en alto riesgo de infartarse y en quien el mecanismo compensatorio natural del organismo resulte insuficiente.
- ¿Cómo se desarrolla el procedimiento y qué lo hace técnicamente exigente frente a otras cirugías vasculares cerebrales?
Es el último eslabón de la microcirugía cerebrovascular, es la cirugía cerebral más compleja que existe. Esto se debe a que requiere un entrenamiento en disección muy minuciosa de las arterias y, principalmente, en microsutura. Se trata de suturar vasos sanguíneos de calibre muy pequeño, de alrededor de 5 mm de diámetro, por lo que se utiliza una sutura prácticamente invisible al ojo desnudo, perceptible solo mediante visión microscópica. Son varios los puntos necesarios para lograr una anastomosis exitosa.
Además, es tiempo-dependiente: debe realizarse con rapidez, porque durante la anastomosis se interrumpe el flujo sanguíneo. En esos minutos, mientras se realiza la sutura, las arterias cerebrales permanecen clampeadas. Todos estos factores convierten a esta intervención en un procedimiento de altísima exigencia y complejidad.
Son también largas, dependiendo del tipo de bypass. El más frecuente dura entre 4 y 6 horas. Se realiza bajo anestesia general, con el equipamiento adecuado. Un microscopio de alta resolución con características especiales que permita realizar una angiografía intraoperatoria.
Con esto, se hace una incisión en la zona frontal y temporal; se identifica la arteria temporal superficial, se diseca y se mantiene separada. Luego se realiza una craneotomía pequeña, de aproximadamente 4 a 6 centímetros de diámetro; se abre la duramadre y se diseca la aracnoides hasta identificar la arteria cerebral media en el valle silviano. Desde ahí se realiza la anastomosis entre la arteria temporal superficial y la arteria cerebral media, con sutura 10-0.
Posteriormente, se confirma la permeabilidad mediante angiografía intraoperatoria, tecnología disponible en los microscopios de última generación.
- ¿Cuándo diría que esta técnica es la mejor opción frente a otras alternativas quirúrgicas?
Tras un adecuado estudio, se identifican pacientes con infartos cerebrales pequeños de repetición o con clínica de hipoperfusión cerebral, los llamados accidentes cerebrovasculares transitorios (TIA). Es decir, pacientes que tuvieron un déficit neurológico por disminución del flujo sanguíneo cerebral, pero que se recuperaron ad integrum, sin secuelas.
El riesgo de que más adelante se consolide un infarto cerebral en ese paciente es muy alto. La terapia médica —con medicamentos como atorvastatina y ácido acetilsalicílico, sumados al control de comorbilidades— reduce ese riesgo, pero no lo elimina. Tras los exámenes mencionados, ese grupo de pacientes se beneficia de un bypass cerebral, porque la probabilidad de sufrir un infarto cerebral futuro se reduce considerablemente. Los estudios aseguran que disminuye cuatro veces frente a la mejor terapia médica.
- ¿Qué significó para la región de Coquimbo contar por primera vez con esta capacidad quirúrgica?
Es un avance sumamente importante, porque ofrece a los pacientes en esta situación la posibilidad de disminuir considerablemente el riesgo de sufrir un infarto cerebral, con las consecuencias neurológicas que eso conlleva, sobre todo en quienes están en edad productiva y en pacientes jóvenes.
Ese es el principal beneficio: evitar consecuencias neurológicas devastadoras o, incluso, la muerte.
Referencias:
[1] Hospital San Pablo de Coquimbo. (2026). Hospital de Coquimbo es pionero en realizar bypass cerebral de alta complejidad en la región. Recuperado de: https://www.hospitalcoquimbo.cl/hospital-de-coquimbo-es-pionero-en-realizar-bypass-cerebral-de-alta-complejidad-en-la-region/
Por Dominique Vieillescazes Morán