16 junio 2026. Volumen 25 - N°89 retorno venoso pulmonar hacia la aurícula izquierda. Sin embargo, cuando la cianosis persiste o existe septum auricular restrictivo, la medida decisiva es la derivación precoz a un centro con resolución cardioquirúrgica para realizar una septostomía auricular con balón. Cianosis con edema pulmonar: DVAPT obstructivo El DVAPT (figura 4) obstructivo representa una emergencia distinta, porque aquí el problema no es la llegada de sangre al pulmón ni la mezcla entre circulaciones, sino la incapacidad de la sangre oxigenada para salir adecuadamente desde el pulmón. La obstrucción del retorno venoso pulmonar causa congestión pulmonar severa, hipertensión pulmonar, hipoxemia y acidosis. Clínicamente puede simular una enfermedad respiratoria aguda o hipertensión pulmonar persistente, especialmente cuando el recién nacido presenta distress marcado y radiografía con compromiso pulmonar difuso. El reconocimiento de esta fisiología es crucial porque la PGE1 no constituye aquí el eje universal del tratamiento. El manejo inicial realista del DVAPT obstructivo es asegurar vía aérea temprana, ventilación mecánica si hay distrés importante, evitar tratamientos que agraven la congestión venosa pulmonar y acelerar el traslado a un centro cardioquirúrgico para la reparación quirúrgica o una estrategia puente si la cirugía no es inmediata. En este subgrupo, la ecocardiografía temprana es fundamental para evitar errores terapéuticos. Coartación crítica/interrupción del arco aórtico y estenosis aórtica crítica La coartación crítica y la interrupción del arco son paradigmas de circulación sistémica ductus-dependiente. Mientras el ductus está abierto, la perfusión distal puede mantenerse; a medida que se cierra, aparecen pulsos femorales disminuidos, gradiente aumentada de presión arterial sistólica entre las extremidades, acidosis, taquipnea y deterioro de la perfusión sistémica, que puede progresar a shock. El hecho de que estas lesiones sean frecuentemente subdiagnosticadas en el período fetal y neonatal explica por qué muchos pacientes consultan ya en shock circulatorio. La PGE1 es el tratamiento esencial en este escenario porque reabre o mantiene el ductus y restablece el flujo a la mitad inferior del cuerpo. La mejoría esperada no siempre se expresa como aumento de saturación, sino como recuperación de pulsos femorales, aumento de la diuresis, mejor perfusión y descenso del lactato. La ausencia de gradiente de presión entre extremidades no descarta la lesión, especialmente si el ductus todavía aporta flujo distal o si la función ventricular está severamente deprimida. Por ello, el examen físico debe interpretarse en su contexto hemodinámico y no en forma aislada. En la estenosis aórtica crítica neonatal, el Figura 4: A.- DVAPT supracardíaco B.- DVAPT infracardíaco
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