Boletín HCSBA

12 junio 2026. Volumen 25 - N°89 Recién nacido con cianosis o hipoxemia predominante Una forma clásica de presentación es el recién nacido con cianosis visible o saturaciones persistentemente bajas, con escasa o nula respuesta al oxígeno suplementario. Esta situación suele corresponder a cardiopatías con flujo pulmonar disminuido, como atresia pulmonar, estenosis pulmonar crítica o algunas formas severas de tetralogía de Fallot; también puede deberse a lesiones con mezcla inadecuada, especialmente transposición de grandes arterias (TGA). En estos pacientes, la intensidad de la cianosis no siempre refleja la cantidad de sangre que llega al pulmón, sino también cuán eficaz es la mezcla entre sangre oxigenada y desoxigenada. En la TGA, por ejemplo, el neonato puede presentar cianosis profunda desde etapas muy precoces, incluso con escaso distress respiratorio, porque el problema central es la circulación en paralelo y no una falla primaria del pulmón. En este contexto, la prostaglandina puede ayudar al mantener permeabilidad ductal, pero cuando la mezcla auricular es insuficiente el paciente puede empeorar rápidamente y requerir un procedimiento llamado septostomía auricular. Por eso, dentro del grupo de recién nacidos sintomáticos cianóticos, la TGA constituye un subtipo especialmente importante por la rapidez con que puede evolucionar a acidosis y colapso. Recién nacido con insuficiencia respiratoria e hipoxemia refractaria Otro subgrupo es el del recién nacido que parece tener inicialmente una enfermedad respiratoria severa, con taquipnea marcada, retracciones, edema pulmonar e hipoxemia que no mejora de manera proporcional con el oxígeno. Este patrón obliga a considerar cardiopatías críticas en las que el problema principal no es la llegada de sangre al pulmón, sino su drenaje o el aumento extremo de presiones en el circuito pulmonar. El ejemplo paradigmático es el DVAPT obstructivo (figura 3), pero una fisiología similar puede verse en síndrome de corazón izquierd hipoplásico con septum interauricular restrictivo. En este escenario, la clave clínica es que el cuadro puede confundirse con una patología pulmonar primaria o con hipertensión pulmonar persistente del recién nacido. Sin embargo, la discordancia entre la gravedad de la hipoxemia y la respuesta limitada al tratamiento convencional, junto con hallazgos radiológicos o ecocardiográficos compatibles, debe hacer sospechar una causa cardíaca estructural. Reconocer este subgrupo es crucial porque aquí el tiempo hasta la corrección anatómica o la descompresión hemodinámica es especialmente determinante. Recién nacido con shock o hipoperfusión sistémica El tercer gran patrón sintomático es el recién nacido con mala perfusión, acidosis, pulsos débiles, letargia, dificultad alimentaria y eventual progresión a shock cardiogénico. Esta forma de presentación es altamente sugerente de lesiones con circulación sistémica ductusdependiente, como coartación crítica de aorta,

RkJQdWJsaXNoZXIy MTYwMjk1